La insistencia de permanecer: No soy persona, soy mariposa
Lukas Avendaño presenta su performance No soy persona, soy mariposa. (Foto: Sthefany Canales)

En medio de un escenario acuerpado por algunas personas del público asistente, apareció Lukas Avendaño. Desnudo, con un tocado de plumas, una máscara y un par de largas botas de charol rojo adornadas con un corazón y un trenzado que colgaba desde los genitales.

Acompañado de Gnossiene 1, la emblemática pieza para piano compuesta en 1891 por el francés Erik Satie, Avendaño arrancó No soy persona soy mariposa.

Con una escenografía compuesta por mariposas monarca gigantes hechas de papel, el artista habló: “Hoy voy a hablar por los nadie, por los ningunos, por los ninguneados, por los minimizados, por los desatados y destruidos”. 

En un entrelazamiento musical de “Macorina”, la canción inmortalizada por Chavela Vargas, y un son de calenda tradicional del estado de Oaxaca, la voz de Avendaño inundó la Sala Miguel Covarrubias: “Hoy voy a hablar. Hoy voy a hablar por mí y por todas mis amigas”.

El 21 de agosto, el festival TRAC (Tradición y Actualidad en los Cuerpos Danzantes) de Danza UNAM inauguró actividades en el Centro Cultural Universitario con el performance de Avendaño, nacido en Tehuantepec, Oaxaca, en 1977.

Lukas Avendaño danzando con sus tacones en el performance No soy persona soy mariposa
En medio de un escenario lleno de un público expectante, los tacones de Lukas Avendaño anticiparon su entrada.
(Foto: Sthefany Canales)

Suavizar la existencia de las fronteras

Avendaño entiende el performance como el “resultado de una compilación de una suerte de acontecimientos vivenciales, circunstanciales, accidentales, que van sucediendo”, explica a Corriente Alterna.

En el caso de No soy persona, soy mariposa, estos acontecimientos comenzaron en 2010, mientras vivía en Estados Unidos y encarnar la vivencia migrante. A esta experiencia se suma la colaboración que hizo en 2011 con el artista mexicano LechedeVirgen Trimegisto y su texto Pensamiento puñal, que años después resultó en el performance de No soy persona, soy mariposa que se presentó por primera vez en Tehuantepec, Oaxaca en 2014.

Cuenta que gracias al stencil de una mariposa monarca con la leyenda “immigration is beautiful”, su perspectiva respecto a la migración cambió al pensar “que cuando se habla de migración realmente es una construcción artificial de las fronteras”, de ahí lo que representa la figura de la mariposa en la performance.

“Pero las fronteras no solamente son físicas, como por ejemplo, la frontera del norte del país o la frontera del sur. Hay otros tipos de fronteras. Hay fronteras semánticas, hay fronteras semióticas y creo que No soy persona, soy mariposa es hacia donde va, a empujar, a suavizar la existencia de esas fronteras semánticas y semióticas”, dice.

La obra de Lukas Avendaño aborda la vida en la ruralidad, la sexualidad, el género, la etnicidad a través de su experiencia encarnada y la búsqueda de justicia por la desaparición de su hermano Bruno el 10 de mayo de 2018, localizado sin vida en una fosa clandestina el 3 de diciembre de 2020 . 

Lukas Avendaño con tacones rojos como vestuario de su performance No soy persona soy mariposa
La voz de Lukas inundó la Sala Miguel Covarrubias mientras sonaba un son de calenda. (Foto: Sthefany Canales)

Respecto a sus influencias, señala que son varios los grupos y artistas que tienen un impacto en su quehacer escénico y el modo en que lo lleva al escenario, entre ellos el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), la obra del chileno Pedro Lemebel y el actor de kabuki Bandō Tamasaburō V.

De estos referentes, Avendaño ha nutrido su estética, su pensamiento y las herramientas para llevar su obra al escenario. Mencionó que el EZLN funcionó “como una suerte de espejos de obsidiana que me devolvieron la imagen” y lo hicieron no irse del país cuando tuvo la oportunidad de vivir en Estados Unidos, sino reconocerse desde su posición como persona en la ruralidad para poder construir desde su contexto.  

De igual modo, la obra de Lemebel, escritor y performance, le da sentido a ese “posicionamiento disidente del pensamiento muxe de Lukas” desde el que se enuncia “como una de devenido de una tradición muxe, devenido de una tradición de pueblos indios, devenido de una tradición de una memoria mesoamericana, pero que disiento de esa mirada que la hegemonía pone con relación a ese pensamiento, esa práctica, esa forma de vida” y que ve a los muxes como “qué increíbles, sí, qué maravillosos”, explica.

Mientras que la obra Tamasaburō le ayudó a buscar y entender esa raíz proveniente de una tradición mesoamericana característica por una estética ancestral: “yo reconecto con esa estética y digo, si este país va a ocupar un lugar en el arte, lo va a ocupar desde esa estética” añade.

Foto de Lukas Avendaño en entrevista con Corriente Alterna por su perfomance No soy persona soy Mariposa
Lukas Avendaño en entrevista con Corriente Alterna. (Foto: Sthefany Canales)

El juego de las fronteras y el lenguaje

En este intento por desvanecer las fronteras, el performance No soy persona soy mariposa invita al juego de pensar “qué pasaría si uno renuncia a su calidad de persona y por ende renuncias a tu nacionalidad y entonces el mundo se te abre maravillosamente porque entonces como no tienes una nacionalidad, puedes estar en cualquier parte del mundo”, señala Lukas Avendaño. 

“Sin importar tu identidad sexogenérica, cualquiera podría decir: Sí, yo no soy persona, soy mariposa. Entonces las heterosexualidades pues se juega un poco con la connotación peyorativa que en un principio tiene la palabra mariposón o mariposa y entonces ellos pueden decir soy mariposa y pierde esa esa connotación peyorativa” añade.

Agrega que uno de estos juegos de la frontera que el performance busca desvanecer es aquel que piensa que esa renuncia a tu calidad de persona nunca va a pasar porque “los que hemos nacido en la ruralidad, los que venimos de lugares campesinos, cuando de infancia te preguntan qué quieres ser grande o tú dices lo que quieres ser grande, pues es inevitable que haya personas que se sonrían como ´aw, ternurita´, porque pareciera ser que por nuestro contexto social, nuestro contexto cultural ya estamos condicionados hacia el futuro que merecemos”.

Lukas Avendaño termina su performance y desaparece hacia las mariposas en su performance No soy persona soy mariposa
Las mariposas monarcas iluminaban el escenario y acompañaban la danza de Lukas. (Foto: Sthefany Canales)

Además de la carga simbólica que adquiere la mariposa en la construcción del performance como imagen y palabra, en el monólogo aparecieron lenguajes que evidencian el uso discriminatorio que socialmente se les ha atribuido: 

“Voy a hablar por las machas, por las marimachas, por las machorras.

 Voy a hablar por las bigotonas, por las traileras. 

Voy a hablar por las guerreras, por las Guadalupe, por las guardaespaldas, por las quimeras. 

Y voy a hablar por las trans, por las transhíbridas, por las transiberianas” dice en el performance.

Para Avendaño, utilizar estos lenguajes que podrían catalogarse como incorrectos porque incitan a la discriminación, no involucra una reivindicación ni la intención de otorgarle otra semántica para suavizarlo, al pretender agenciarlos -explica-, también se suavizan los contextos en los que la discriminación existe y los espacios donde esas palabras aún se usan.

Señala que estos guiños construyen también un acto y una insistencia por permanecer, sobre todo en el espacio de la cotidianeidad donde muchos mexicanos aún son detenidos y discriminados por encarnar un fenotipo lleno de prejuicios. 

“La permanencia no va a perder vigencia mientras las relaciones de poder sean tan desiguales en este país, mientras la distribución de la riqueza y de los derechos constitucionales no se esten vivenciando de facto por la ciudadanía, por los ciudadanos de este país, mientras las condiciones materiales sigan siendo tan desiguales, creo que se hace necesario seguir permaneciendo”.

Lukas ha recibido diferentes premios a lo largo de su carrera tanto a nivel nacional como internacional en países como Colombia, Costa Rica y Suiza. Fue beneficiario del programa Sistema Nacional de Creadores de Arte del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales (SACPC) 2021-2023. Entre sus performances destacan Réquiem para un alcaraván, Buscando a Bruno y No soy persona, soy mariposa. 

Lukas Avendaño se despide del público que asisitió al performance No soy persona soy mariposa
Al finalizar el performance, Lukas salió con una bata estampada de mariposas para agradecer la asistencia del público.
(Foto: Sthefany Canales)

En julio, la Foundation for Contemporary Arts en Nueva York le otorgó el Premio a la Excelencia Artística que reconoce la labor y trayectoria dancística del artista. Es  el primer mexicano galardonado con este premio. 

A pesar del “ruido” que envuelve su trabajo, en diferentes entrevistas menciona que espera que su público se abandone a la experiencia del performance. 

Utiliza la palabra “abandonarse” como una forma de ir sin expectativas, dejarse afectar y herir: “cuando yo las presento [sus piezas] pues lo hago sin ninguna pretensión, sin ninguna expectativa, solamente decir, así se vive de este lado y así resolvemos de este lado”, agrega el performer.

El son del calenda termina y en los últimos minutos del performance, la voz de Lukas y el sonido que producen sus tacones retumban en la oscuridad de la Sala Covarrubias hasta que termina el monólogo:  

“Soy puñal y soy un kamikaze travestido de artista. 

Soy biobomba. Soy la resistencia con declaratoria de guerra por la recuperación de la autonomía y la comunalidad de mi cuerpo y el territorio.

[…]

Y vengo del sur. Nací en el sur.

Mi madre me parió en el sur.

Soy el hijo de su pinche madre, de su reputa madre lo parió en el sur.

Soy el pinche puto caudillo puñal del sur.

Porque al sur 

Al sur. Al sur emigran las aves. 

Como las mariposas”.

Después de danzar con “Macorina” bajo una lluvia de confeti que se acumuló en el piso y se quedó adherido a su cuerpo, Avendaño se retiró poco a poco del escenario, con el cuerpo desnudo, hasta desaparecer entre las mariposas enormes que colgaban.

Lukas Avendaño danza sobre un cúmulo de confeti en el piso como parte de su performance No soy persona soy mariposa
Lukas danzó bajo una lluvia de confeti que adornó su cuerpo y el escenario. (Foto: Sthefany Canales)