¡Vamos a jugar a la lotería afromexicana!  
Algunas tarjetas de la Lotería Afromexicana, ilustradas con fotografías, imágenes del cuento Las preguntas viajan en autobús y pinturas históricas. Foto: Dulce Marshall

Sobre el suelo fresco, de mosaicos en tonos blancos y azules —cual cielo cubierto de nubes—,  doce niñas y niños escuchan con atención a las talleristas que cantan las cartas de la lotería: “¡la científica afromexicana!”, “¡la jamaica!”, “¡el pueblo de Yanga!”… Con su bolsita de habas en la mano, van llenando sus planillas. De pronto, alguien lanza un grito lleno de emoción: “¡Lotería afromexicana!”

El juego no termina ahí. Las niñas y niños, de entre seis y doce años, siguen entusiastas el cantar de las cartas: “¡África!”, “¡El café!”, “¡El son jarocho!”… 

Niñas y niños escuchan atentas el canto de las tarjetas de la lotería afromexicana. Foto: Tamara Mieres

La etnohistoriadora Cristina Masferrer León y la pedagoga Gloria Sánchez Sugia son quienes entonan las cartas de esta lotería. Ambas son integrantes de la organización Afrodescendencias en México Investigación e Incidencia AC­. Además, Masferrer forma parte del Programa Nacional de Investigación Afrodescendientes y Diversidad Culturales, que tiene como antecedentes el Seminario de Estudios Afromexicanos. 

La lotería es una de las herramientas lúdicas que, desde la investigación académica, se han creado para difundir entre niñas y niños el conocimiento sobre las poblaciones afrodescendientes en México. 

Además de adaptar el tradicional juego, Masferrer escribió un cuento, hizo un cortometraje y diseñó un kit antiracista. Estos materiales de sensibilización son los protagonistas de los talleres que se realizan en escuelas, ferias de libro y en cualquier otro espacio en donde se busque combatir prejuicios racistas y aprender.  

La investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) explica:

“El material tiene el objetivo de informar sobre las contribuciones históricas y actuales (de las personas afromexicanas). Y sí, dar cuenta también del racismo, pero sin reducirles sólo a eso.”

Cristina Masferrer, doctora en etnohistoria por la ENAH y creadora de la lotería afromexicana. Foto: Dulce Marshall

Cantos y cuentos

Los talleres comienzan con la entonación de una ronda muy popular en el siglo pasado, que cada vez se escucha menos: un canto que tiene elementos de lenguas bantúes de África, de acuerdo con el etnomusicólogo Rolando Pérez: 

¡Acitrón de un fandango, 

Zango, zango, sabaré

Que va pasando

Con su triqui, triqui, tran!

Niñas y niños forman un círculo. Mientras cantan, pasan mano en mano un objeto, acelerando la velocidad progresivamente. Los coros que entonan datan de la época colonial y son una muestra del intercambio cultural que, de acuerdo con la investigación de Pérez, sucedía entre las infancias de origen español o mestizo y sus nodrizas negras o indígenas. 

El interés de Cristina Masferrer por los estudios afro surgió mientras cursaba la licenciatura en etnohistoria, en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). En una clase sobre la época colonial, leyó a Giovanni Gemelli Careri, viajero italiano del siglo XVII: “A partir de leer su diario, me di cuenta que (en México) había un montón de población afro, me llamó mucho la atención”. 

Cristina comenzó a investigar acerca de las infancias afrodescendientes en la época colonial. Recuerda que le advertían “que era muy difícil ese tema, porque no iba a haber fuentes”. Para su sorpresa, encontró bastantes datos sobre niñas y niños de origen africano en la Ciudad de México en el siglo XVII. 

Participantes en uno de los talleres de ¡Juguemos lotería afromexicana! Foto: Dulce Marshall

La investigadora se llevó otra sorpresa cuando fue voluntaria en una casa hogar. Ahí, ayudaba a niñas y niños a realizar su tarea. Al revisar los libros de texto de la Secretaría de Educación Pública (SEP) se percató de que no contenían información sobre las poblaciones afro o, si la tenían, era errónea, “no coincidía con lo que yo estaba terminando de hacer en la tesis de licenciatura o lo que acababa de ver”.

Narrar y aprender

Los talleres en donde se juega, canta y aprende sobre las poblaciones afromexicanas tienen su origen en la Costa Chica de Guerrero y Oaxaca. Ahí, Cristina realizó una serie de cursos con profesores, infancias y comunidades mixtecas. Durante esas experiencias detectó que contar un cuento era una buena herramienta para relatar la historia e importancia de las poblaciones afromexicanas.

Así surgió Las preguntas viajan en autobús, cuento escrito por Cristina en 2020 y coeditado por el INAH y el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred). 

Antes de publicarse, el cuento fue revisado por activistas afromexicanas, docentes y una adolescente, quienes hicieron observaciones con el objetivo de hacer el relato lo más interesante y claro posible para las infancias y adolescencias, hacia las que está dirigido.

Después, Cristina decidió elaborar un juego que acompañara al cuento, con el objetivo de reforzar la información aprendida durante la lectura: “Empecé a diseñar la lotería y todas las tarjetas de la lotería están en vinculación. Digamos que son un resumen del cuento”. 

Tableros de la lotería afromexicana, juego para visibilizar la historia y aportaciones de las comunidades afrodescendientes en México. Foto: Dulce Marshall

La investigadora también creó un kit lúdico anti-racista al que llamó “Afrodescendientes de México: actívate y juega”, que consta de un cuadernillo para colorear, un memorama y una lotería. Este material resalta los logros de activistas, colectivas y comunidades afromexicanas. Las imágenes son del ilustrador Alberto Pérez.

A viajar y aprender con Maribel 

En el taller, Cristina lanza algunas preguntas: “¿Ustedes han viajado en autobús? ¡Imaginemos que vamos a viajar! ¿Prepararon sus maletas? ¿Prepararon un suéter por si hace frío?”. Esta es la introducción a la lectura en voz alta de Las preguntas viajan en autobús

La protagonista de la historia es Maribel, afromexicana que conoce a Fátima durante un viaje en autobús. A lo largo del trayecto, las mujeres sostienen una conversación sobre la historia de las personas del continente africano que llegaron a América, tras la invasión europea, y fueron esclavizadas. También hablan de algunas contribuciones de las poblaciones africanas, como las literarias, lingüísticas, gastronómicas o musicales.

Durante el viaje de Maribel y Fátima, dos agentes de policía suben al autobús para hacer una inspección, pero sólo se detienen a revisar la documentación de Maribel, a quien le preguntan de dónde es. Ella responde mostrando su identificación, que la avala como mexicana. Además, un pasajero hace un comentario racista y xenófobo. La respuesta de la protagonista del cuento es presentarse con orgullo como negra y mexicana. 

Una de las imágenes del cuento Las preguntas viajan en autobús, de Cristina Masferrer, disponible en la página del Conapred.

Las niñas y niños escuchan con atención, pendientes de las ilustraciones realizadas por Ana Blancas, Gilda Leticia Gómez, Mariam Morales y Casandra Pineda Espinal, las cuales acompañan al texto y se proyectan en la pared.

Cristina explica que trabajó con las ilustradoras para que las primeras imágenes de Maribel no delataran de inmediato su identidad, quería que tuviera un cierto misterio sobre su apariencia:

“El color de piel, el cabello, etcétera, son muy importantes, pero no quería que fueran lo primero que se mirara, sino que se fueran descubriendo poco a poco”.

También se cuidó la representación de personajes históricos negros como Gaspar Yanga, líder africano y fundador de Yanga, pueblo ubicado en Veracruz y uno de los primeros en el continente americano en declararse libre de esclavitud. 

Cristina no quería que Yanga ni otros personajes aparecieran desnudos o con elementos que contribuyeran a la estigmatización de las personas esclavizadas. 

Niñas y niños juegan con entusiasmo a la Lotería Afromexicana. Foto: Tamara Mieres

Durante el taller, las niñas y niños escuchan a las talleristas leer: “La música popular mexicana está repleta de influencias africanas, no sólo los sones y fandangos como el son jarocho, los de Artesa o los de la Danza de los Diablos, sino también las chilenas, la cumbia o el mariachi. Tú, dime, ¿cómo se llama una de las canciones más famosas del mariachi mexicano?” 

Fátima trata de recordar cuál es. Maribel le ayuda cantando: “Negrita de mis pesares, ojos de papel volando…” 

El Son de la Negra, ¡tienes razón!  

Y el cuento sigue: “La marimba también es de origen africano —añade Maribel— pero no es nada más la música, la danza o las canciones. En las comunidades afromexicanas se tiene la costumbre de memorizar e improvisar versos y décimas, que a fin de cuentas son contribuciones lingüísticas y literarias. Y a esto último hay que sumar leyendas, historias, cuentos y poemas”.

Las talleristas proyectan y leen en voz alta el cuento Las preguntas viajan en autobús. Foto: Tamara Mieres

¡Vamos a jugar!

Después del cuento, sigue el juego. Las talleristas reparten las planillas de la lotería afromexicana y bolsitas con habas. Cristina explica la dinámica del tradicional juego mexicano. En este caso, las tarjetas incluyen una breve descripción de la imagen que se vincula con el cuento Las preguntas viajan en autobús.

Por ejemplo, la ficha de “La mujer afrodescendiente” dice: “En el campo, los mercados, los conventos y las casas, contribuyó con trabajo, conocimientos y cuidados”.

— ¡La danza de los diablos! —canta Gloria.

— ¡Yo la tengo! —dice uno de los jugadores.

Pendientes al “canto” de tarjetas, niñas y niños completan sus planillas. Quienes lo logran gritan: “¡Lotería afromexicana!”. El juego no termina cuando una persona gana, continúa hasta que se terminan todas las tarjetas: “el objetivo es que podamos leer todas las tarjetas, que todas las personas que participan puedan decir ‘¡Lotería afromexicana!’”

Cristina eligió la lotería por su versatilidad temática, pero sobre todo inspirada en un juego típico de la costa de Oaxaca llamado “tablita”, popular entre personas de todas las edades y en el que se emplean varios tableros.

Para las imágenes de la lotería afromexicana, se hizo una minuciosa selección: hay fotografías, ilustraciones del cuento y pinturas históricas que muchas personas conocieron en los libros de texto.

Planilla de la lotería afromexicana, que cuenta con personajes afro de la historia de México. Foto: Dulce Marshall 

La primera vez que se jugó esta lotería fue durante el séptimo encuentro de mujeres afrodescendientes, en Tamiahua, Veracruz, en el 2023. Ese mismo año, el INAH y el Conapred publicaron el cuento, las tarjetas y planillas en sus sitios web.

Desde entonces, Cristina y otras integrantes de Afrodescendencias en México Investigación e Incidencia AC realizan talleres en donde se canta y juega para aprender sobre las poblaciones afromexicanas.

En esos talleres se refleja lo que muchas niñas y niños aprenden en la escuela, en la casa o en la calle. Cristina cuenta que, en ocasiones, quienes asisten lanzan alguna frase burlona cuando escuchan alguna palabra o miran las imágenes del cuento. Pero conforme avanza la actividad, esa actitud cambia: “Ya sé que cuando juguemos la lotería, esa actitud les va a cambiar y entonces esos mismos que se estaban burlando quieren que les salga la científica afromexicana, por ejemplo”.

Para la pedagoga Gloria Sánchez, quien se reconoce como afromexicana, llevar a cabo este tipo de actividades con infancias abona a la lucha contra el racismo, al nombrar y visibilizar a las personas afromexicanas: “Hay hijas de compas afro que ya se reconocen desde los seis años, desde los cinco, desde que ya empiezan a hablar; empiezan a decir: ‘¡Ah, yo soy afromexicana!’ Es importante seguir difundiendo esa parte, porque se tiene que empezar a hablar de eso desde la primera o segunda infancia”.

¿Qué quieres dibujar?

Las niñas y niños eligen alguna de las imágenes de la lotería y la dibujan. Para esta actividad, se reparten planillas de figuras, crayolas y plumones de todos colores. 

Las talleristas recuerdan frases que se repiten por maestros, madres o padres sin reflexión alguna: el cielo debe iluminarse con azul, las hojas de los árboles de verde y para el tono de la piel de una persona se debe elegir el “color carne”.

Ideas como esta, señalan las talleristas, refuerzan la idea de que el color de piel claro o “blanco” es el dominante y el “correcto”. Para combatir esto, Cristina realizó el cortometraje Un plan de mil colores, el cual está disponible en el canal YouTube de la Coordinación Nacional de Antropología- INAH

El primer personaje que aparece en el videoclip es el villano: La gran mentira, una alegoría del prejuicio racial y el colorismo. Las heroínas del relato son las niñas y niños, a quienes la idea de un color de piel “correcto” les parece absurda. Son las infancias quienes, en alianza con sus padres y profesores, derrotan a La gran mentira, al retratar la diversidad de tonos de piel en sus dibujos.

Una de las imágenes del cortometraje Un plan de mil colores.

La animación y el proyecto sonoro de Un plan de mil colores estuvieron a cargo de Kotik Villela. Cristina escribió la historia con ayuda de su hijo de cinco años de edad, quien le daba su opinión o le sugería agregar ciertos elementos conforme avanzaba  la trama. Por ejemplo, la idea de que La gran mentira explotara fue del niño. Para el pequeño, al cierre de la narración le hacía falta algo: que los personajes pudieran verse a sí mismos y a los demás como realmente eran. 

Cristina considera muy importante abordar este tipo de temas a edad temprana. “Cuando ya se formó todo el estereotipo, es difícil ‘irnos para atrás’ y desaprender”. 

En ese sentido, la etnohistoriadora destaca que las redes sociales representan uno de los más grandes desafíos para la construcción de entornos anti-racistas, ya que en ellas “circulan un montón de ideas racistas, xenófobas, machistas, etcétera. Y es muy difícil combatirlas”.

Añade que los entornos en los que se desarrollan y forman las niñas y niños es clave, puesto que el racismo es aprendido. Hablar de anti-racismo implica cuestionar las propias ideas y acciones, lo que puede resultar incómodo. Pero es importante tener estas conversaciones, sin reducir a quienes son discriminados a víctimas, ya que son personas con historias, voz propia, autonomía y agencia. 

El papel de madres, padres y docentes es vital para evitar y contrarrestar la adquisición de ideas racistas:

“Yo les diría que se animen a buscar materiales y a poder informarse, porque la verdad es que nadie sabe todo. Necesitamos buscar la mayor información posible y buscar herramientas específicas que nos sirvan para responder las dudas. A veces no es responder y resolver dudas, sino escuchar. Porque las infancias, muchas veces, tienen las respuestas”.

Niñas y niños se apoyan en las imágenes de los tableros de la lotería afromexicana para hacer dibujos. Foto: Dulce Marshall

Personas afromexicanas

Mientras niñas y niños dibujan, las talleristas preguntan: “¿Sabían que la jamaica y el tamarindo son originarios de África?” “Antes del taller, ¿sabían lo que significa ser afromexicano?”

Un niño contesta: “Yo sí. Afromexicano es que tu familia, de hace muchas generaciones, los trajeron a México. Los jamaicanos y así se hicieron afromexicanos, afromexicanas. La mayoría son de Oaxaca, Guerrero, Hidalgo. Lo estudié en la historia de México, en la escuela”.

El taller termina. Niñas y niños se llevan sus dibujos a casa: lindas y coloridas imágenes de bailarines de son jarocho, una jarra de agua de jamaica o una taza de café. 

Para Cristina, el objetivo del taller es que quienes participan “aprendan sobre la importancia de la población afromexicana, eso es lo principal”. Todo indica que el trabajo ha dado frutos: “Viéndolo en retrospectiva, de cuando yo empecé —y eso que empecé cuando otras personas ya llevaban veinte o más años trabajando en el tema— se ha avanzado un montón, la verdad”.

Dibujo de una taza de café, hecha por una de las asistentes al taller ¡Juguemos Lotería Afromexicana! Foto: Dulce Marshall

¿Dónde conseguirlos?

El cuento Las preguntas viajan en autobús y la lotería afromexicana se pueden descargar en la página del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación: https://www.conapred.gob.mx/assets/publicaciones/docs/LasPreguntasViajan_DIGITAL.Ax-1.pdf. El kit antiracista se puede adquirir en las tiendas del INAH.