Cine para explorar la vida en el planeta Tierra
La quinta edición del Festival TierraFilme unió a cineastas y científicos en la sala Julio Bracho del Centro Cultural Universitario. Foto: Paola Flores Solis

¿Sabías que en México existe una rata canguro que se creía extinta, pero que aún sigue luchando por seguir en el planeta? ¿Tienes idea de cómo se dice “rana” en el idioma totonaco? ¿Conoces cómo se protege a las tortugas marinas? Las respuestas a estas preguntas y muchas otras se encuentran en cortometrajes y documentales que enlazan la ciencia y el arte para motivar reflexiones sobre las diferentes formas de vida que habitan el planeta Tierra.

Para difundir e impulsar la creación de cortometrajes y documentales sobre temas ambientales, Estudios Planeteando, casa productora de divulgación científica y social, impulsa desde el 2021 el festival de cine TierraFilme. 

A lo largo de cinco ediciones, este festival se ha ido consolidando como un evento que reúne a científicos, cineastas, instituciones académicas y asociaciones de la sociedad civil que tienen en común el trabajar por conservar la biodiversidad, explica en entrevista la artista visual Anaís Vargas, directora de la programación de TierraFilme.

Este festival también es una plataforma para reconocer a los cortometrajes en temas ambientales, creaciones que son una herramienta para desatar la reflexión sobre cómo los seres humanos nos relacionamos con el entorno natural que nos rodea.

Asistentes y participantes durante la edición 2026 del Festival TerraFilme en el Centro Cultural Universitario de la UNAM
TierraFilme 2026 tuvo un registro de 800 visitantes a lo largo de toda la jornada. Foto: Paola Flores Solis.

TierraFilme, destaca Vargas, busca “generar una red de personas que están en la misma disposición de mejorar las cosas”.

La edición 2026 de TierraFilme se realizó el 7 de junio, en las salas Julio Bracho y Carlos Monsiváis, del Centro Cultural Universitario (CCU). Durante la jornada se proyectaron los documentales Secretos de las abejas (2026), producido por National Geographic; Flamingos, la vida después del meteorito (2024), de Lorenzo Hagerman; Tiempo y agua (2026), de Sara Dosa, y En el desierto, la esperanza florece (2026), de Erika Lozano e Isabel Campaña. 

Además, se exhibieron los 12 cortometrajes seleccionados para la competencia, tres de ellos realizados con la técnica de stop motion. La competencia estuvo abierta a todo público sin importar su nivel de experiencia, bastaba que fueran producciones realizadas en México.

Los cortometrajes fueron previamente seleccionados por un comité curatorial, compuesto por seis personas de distintas áreas, para tener veracidad científica y al mismo tiempo rigor artístico en las composiciones audiovisuales. 

Carla Chávez, bióloga y coordinadora de contenido científico en Estudios Planeteando, considera que en el cine, la ciencia es como una ventana porque permite conocer perspectivas diferentes que difícilmente podríamos ver con nuestros propios ojos. 

Público asistente durante las proyecciones de documentales ambientales en TerraFilme 2026
Asistentes a la quinta edición del Festival TierraFilme. Foto: Paola Flores Solis.

El poder del cortometraje

Esta fue la primera vez que a TierraFilme llegaron cortometrajes realizados por estudiantes de secundaria. Uno de ellos es La vida de una botella. Sus cuatro creadoras no imaginaron que su cortometraje, realizado como un proyecto escolar, fuera proyectado en el festival. 

Tabatha Pérez, Julieta Cruz, Ximena Reséndiz y Fernanda Garrido explicaron a Corriente Alterna que su idea surgió de la necesidad de concientizar sobre las consecuencias que tiene una acción tan simple, como comprar una botella y desecharla. Para ello investigaron datos sobre la producción plástica en México y crearon una canción especial para el cortometraje. 

Creadoras del cortometraje La vida de una botella presentado en el Festival TerraFilme 2026
Tres de las creadoras de La vida de una botella. Foto: Paola Flores Solis.
Escena del cortometraje La vida de una botella sobre contaminación por plásticos
Imagen del cortometraje La vida de una botella. Foto: Paola Flores Solis.

Otro de los cortometrajes que se presentaron fue Return: salvando a las tortugas, dirigido por Ignacio Loera y que muestra la historia de una familia de antiguos saqueadores de huevos de tortugas marinas que, después de una visita de biólogos a su comunidad, decidieron dedicarse a la conservación y hoy lideran una organización llamada VIVEMAR. 

Loera asistió a la exhibición para entablar un diálogo con las personas asistentes, quienes resaltaron la importancia de la educación ambiental para entender cómo cohabitamos el planeta.  El director enfatizó que no se puede despegar a las comunidades de la naturaleza, sino trabajar con ellas y aprender cómo se relacionan con la biodiversidad con la que comparten el territorio.

Jenny Hernández fue una de las asistentes a TierraFilme. Uno de los cortometrajes fílmicos que más le impactó fue DOS-PESCA-DOS, trabajo que retrata la vida de dos peces dentro de una pecera. Al final de la exhibición, durante el conversatorio con el director Eduardo Reygadas, le planteó que su trabajo podría ser una crítica al sedentarismo y a la adicción a las pantallas. 

Hernández salió del festival con la firme intención de explorar e informarse más sobre la naturaleza que está a su alrededor, con las diferentes formas de vida con las que se encuentra en su cotidianidad y a las que no suele prestarles atención.

Asistente participa en el diálogo con realizadores durante TerraFilme 2026
La asistente Jenny Hernández conversó sobre cómo el consumo de contenidos en pantallas nos alejan de la naturaleza  Foto: Paola Flores Solis.

El cortometraje Rata Canguro de San Quintín, 100 años de resiliencia provocó la fascinación del público, sobre todo porque el filme permite acercarse a un animal desconocido para la mayoría: la rata canguro, especie que en algún momento se consideró extinta en Baja California, pero hoy está de nuevo en ese territorio gracias al trabajo realizado por Terra Peninsular, asociación civil dedicada al manejo de áreas naturales. 

“Me gustaría felicitarlos y agradecerles por tomarse el tiempo y el trabajo de acercarnos a este tipo de temas, el conocer esas especies, por ejemplo la rata canguro, yo no la conocía. Gracias y felicidades por su producción”, destacó una asistente al festival, mientras los aplausos resonaban en la sala. 

Rata canguro de San Quintín mostrada en el cortometraje 100 años de resiliencia
Imagen tomada del cortometraje Rata canguro de San Quintín. Cortesía: Terra Peninsular.

Ballenas, ríos, anfibios y comunidades

El premio en la “Categoría Bioguardianes” se concedió a ¿Ballenas o gas?, producido por Conexiones Climáticas, organización de la sociedad civil dedicada a la comunicación y a la acción por el clima. Este cortometraje permite conocer el Golfo de California y unos de sus más espectaculares habitantes, las ballenas. Y, en especial, el trabajo fílmico muestra los riesgos que existen sobre ese hábitat marino, en especial la infraestructura que buscan construirse para transportar gas fósil.

Claudia Lizardo, encargada de la oficina de comunicación de Conexiones Climáticas describió este trabajo como “una carta de amor al Golfo de California”.

El premio “Cineasta Revelación” fue otorgado a Fuimos Mar, Somos Río (2025), dirigido por Andrea Villarreal. El cortometraje cuenta  —a través de los ojos de Mar Aguila, bióloga e ilustradora—, la historia de transformación que ha sufrido en los últimos 40 años el Río Santa Catarina, localizado en Monterrey, Nuevo León.

Se trata del primer filme de la cineasta regiomontana, que en entrevista, explicó que nació de su involucramiento en la lucha por la defensa del río y que hoy es parte de una campaña para impulsar la declaratoria del río como área natural protegida.

Ave en el Río Santa Catarina documentada en el cortometraje Fuimos mar, somos río
El Río Santa Catarina sigue albergando vida, pese a que está seco durante algunas épocas del año. Foto: cortesía Andrea Villarreal. 

Como parte de la filmación, durante tres días el equipo documentó la biodiversidad que se encontraba a lo largo del cauce, desde aves, tortugas, árboles o algas. Este río es intermitente, ya que sólo en algunas épocas lleva agua. 

“Desafortunadamente —remarca la cineasta— hoy tenemos grandes construcciones en el río, como la línea del metro, unos puentes asociados a esa infraestructura, pero para mí es bello ver cómo la vida aún persiste en un espacio tan urbanizado como lo es el Río Santa Catarina”.

Para ella, es una tarea urgente el retratar la biodiversidad que hay en el país y el mundo, porque con ello “se cultiva la empatía y la apreciación por otros tipos de formas de vida”. 

El premio al “Mejor cortometraje” se entregó a Juan Díaz, director de Chichakg: acompañantes nocturnos del pueblo totonaco, narrado en la lengua totonaca. El filme aborda la relación entre los anfibios y los pueblos de la Sierra Nororiental del estado de Puebla. 

La historia resalta la resistencia que tienen las personas del pueblo totonaco, para sobrevivir a un mundo cambiante, la misma resistencia que tienen las ranas, los sapos y las salamandras que también habitan ese territorio serrano. 

Juan Díaz es biólogo. Para él, los documentales se han convertido en una forma de agradecer a las comunidades que le permiten realizar estudios científicos en su territorio. Por ello, la primera proyección de sus trabajos siempre las realiza con las personas locales. 

Juan Díaz recibe el premio a Mejor Cortometraje durante la ceremonia de TerraFilme 2026
El biólogo Juan Díaz recibe el premio a mejor cortometraje de TierraFilme. Foto: Paola Flores Solis.

El cortometraje Mi hogar en la arena, dirigido por Tessa Ox Linares Vargas, Juanita Rubiano Gómez y Matías Bermúdez Chávez, obtuvo una mención honorífica. El trabajo, realizado con la técnica de stop motion, sigue a una tortuga a lo largo de su vida y muestra la contaminación plástica que deteriora su hábitat.

El jurado de TierraFilme 2026 estuvo integrado por Adrián Gutierrez, realizador y productor de documentales; Dolores Rojas, coordinadora de la fundación Heinrich Böll; Jenny Zapata, comunicadora especializada en temas de medio ambiente y Marisa Mazari, investigadora del Laboratorio Nacional de Ciencias de la Sostenibilidad de la UNAM.

Las personas ganadoras  de cada categoría obtuvieron un premió 3000 pesos en efectivo, una beca para un curso impartido por la Filmoteca de la UNAM, invitación para que los cortometrajes formen parte del acervo de la Filmoteca de la UNAM y una presea elaborada por Tizo Cerámica.

Los cortometrajes Chichakg: acompañantes nocturnos del pueblo totonacoFuimos mar, somos río, se encuentran en la plataforma de YouTube, mientras que  ¿Ballenas o gas? tiene proyecciones itinerantes que se informan a través de las redes sociales de Conexiones Climáticas. Además, en las redes sociales Estudios Planeteando se puede conocer fechas y lugares de exhibiciones de los cortometrajes ganadores, así como la convocatoria para la próxima edición de TierraFilme.