¿Cómo se construyen resistencias en un mundo donde la guerra no cesa? ¿Cuál es el papel del periodismo en estos tiempos convulsos? ¿Cómo se relaciona con el activismo? Durante su visita a México, la periodista y activista francoiraní Léone Laali desató varias de esas preguntas y dio algunas pistas para encontrar respuestas.
Días después de los bombardeos que Estados Unidos lanzó contra Irán, en donde murió el líder supremo del país, Alí Jamenei, la periodista e integrante del colectivo Los Pueblos Quieren dio una charla en la librería Volcana, Lugar común, ubicada en la Ciudad de México. En la conversación, Laali recorrió la genealogía de las luchas feministas en Irán y reflexionó sobre las resistencias construidas desde las redes internacionalistas.

Laali ha publicado en diversas plataformas periodísticas, entre ellas L’Orient-Le Jour, una fuente de información sobre el Líbano y Oriente Medio; en el sitio francés Mediapart, cuya misión es devolver a los ciudadanos información que les permita ejercer su derecho a examinar las decisiones tomadas en su nombre; y Reveu21, que tiene la apuesta de mantener vivo el periodismo de investigación y los reportajes de largo aliento.
La conversación convocó a estudiantes, feministas y personas de diversas edades interesadas en conocer más sobre el feminismo en Irán y, en especial, sobre la construcción de resistencias que tienen en el centro la libertad de los pueblos para decidir cómo quieren dar forma a su vida colectiva.
Fue así que entre libreros y sillas acomodadas en media luna, un plato con dátiles cubiertos de leche condensada y coco rallado comenzó a circular entre los asistentes. En el islamismo, esos frutos se emplean para romper el ayuno durante el Ramadán. En la librería Volcana se compartieron como un consuelo: “En tiempos de duelo, en tiempos de dolor, en tiempos de tristeza intensa, siempre dátiles, los dátiles están ahí en la mesa para compartirse. Son —explicó Laali— como una pequeña burbuja de energía para dar el aguante, para seguir con la vida”.
Durante el encuentro, Laali trazó un camino de memoria sobre la genealogía de la rebeldía en Irán, enlazada con la lucha social de las mujeres iraníes.
Resistencias y feminismo en Irán
Ella aún no nacía en febrero de 1979, cuando se instaló la República Islámica en Irán. Un par de semanas después de ese cambio político, las mujeres iraníes salieron a las calles a protestar contra la imposición del hijab obligatorio. Ellas cuestionaron a los clérigos, les recordaron que ellas también habían hecho la revolución, que estuvieron en las calles, que cuidaron a los heridos, que fueron parte de la organización política.
Un año después de que se instaló el régimen islámico, el padre de Laali se estableció en Francia. Ahí nació Laali, quien siempre estuvo ligada a Irán, pendiente de lo que sucedía en aquel territorio donde, en 2006, un movimiento feminista impulsó la Campaña por la igualdad, cuyo objetivo era recoger un millón de firmas que permitieran reformar las leyes discriminatorias contra las mujeres iraníes. A pesar de que no hubo cambios profundos en el sistema, esta acción generó redes y coaliciones de mujeres.
Laali destacó que es a partir de 2017 cuando las mujeres iraníes comienzan a protestar más allá del marco reformista. Surge un cuestionamiento abierto al régimen, a su estructura, a su existencia. La activista recordó que en ese año mujeres jóvenes salieron a la calle sin velo, como las Chicas de la calle de la Revolución, de quienes existen videos en redes sociales en los que aparecen con la cabeza descubierta y agitando sus velos en medio de transeúntes.

Aunque la última vez que Laali estuvo en Irán fue en 2021, no ha dejado de seguir al movimiento feminista Mujer, vida, libertad, iniciativa de carácter emancipador y plurinacional, que ella describió como un terremoto posibilitado por una historia de lucha. Este proyecto nació a partir del funeral de Jina Mahsa Amini, que a sus 22 años fue torturada y asesinada por la Policía de la Moral, por no llevar el velo de forma correcta. Las revueltas que ahí surgieron se constituyeron en contra de la dictadura; el levantamiento nació con el deseo de construir una alternativa.
Laali advirtió acerca de la apropiación de estas luchas por parte del discurso islamófobo europeo, que celebra la quema de velos, como si eso significara liberación. Frente a esto, la periodista planteó otra forma de solidaridad con las mujeres iraníes, una que suponga no hablar por ellas, sino amplificar sus voces.
Construir una tercera vía
En la conversación, Laali planteó lo que hoy se vive en Irán. Pareciera —dijo—-, que la población sólo tienen dos alternativas políticas: por un lado, están los regímenes dictatoriales, como el iraní, que asfixian a su sociedad con la prisión y la pena de muerte como herramientas de represión a la disidencia. Por el otro, está el imperialismo occidental encabezado por Estados Unidos y por Israel, que ha dejado a su paso, según la Human Rights Activists in Iran, más de tres mil personas asesinadas.
Ante ese escenario, Laali destacó la urgencia de construir una tercera vía política: “Nunca lo repetiremos lo suficiente, nunca elegiremos entre la peste y la cólera. Nuestras voces no claman ni al Sah ni a los Mullahs, ni al imperialismo occidental, ni a la República Islámica”.
Y es justo la construcción de esa tercera vía lo que busca la iniciativa Los Pueblos Quieren, un espacio del que Laali es integrante. El colectivo surgió en 2019 en el marco de diferentes movilizaciones sociales en países como Chile, Irak, Líbano, Irán y Hong Kong. Sus miembros organizan encuentros transnacionales en los que pueblos de Asia, África, Europa y América comparten sus experiencias de lucha. Las personas que dan forma a Los Pueblos Quieren defienden una organización política colectiva e internacionalista, alejada del Estado.
“El internacionalismo trata precisamente de esto. Nos importa Palestina porque está directa e inmediatamente conectada con nuestras vidas y también da forma al destino de las luchas sociales. Tu lucha es mía, la mía es tuya, a pesar de todas las diferencias y contradicciones”.

Uno de los proyectos creados por Los Pueblos Quieren es Mujawaara, iniciativa que busca articular espacios de solidaridad internacional, mediante una red de lugares seguros —centros sociales, casas colectivas, espacios rurales— donde activistas pueden reunirse, compartir recursos o protegerse frente a poderes represivos.
En esa iniciativa, la solidaridad también es narrativa: con Mujawaara buscan, antes que ser portavoces, impulsar la circulación y réplica de aquellos relatos y traducciones que surjan en los diferentes territorios que están conectados a la red.
Al final del conversatorio, Corriente Alterna preguntó a Laali qué papel juega el periodismo en estos tiempos tan convulsos. Para ella, es una herramienta política que permite investigar, escribir y recorrer caminos, “es una excusa para escarbar la tierra, para encontrar”. Y sobre todo, es una herramienta para difundir las luchas de quienes resisten.
Laali remarca que tanto “en el activismo, como en el periodismo, es vital la perspectiva investigadora, que permita construir fuera del Estado, de las instituciones; construir una contra memoria, un contra archivo”.


