El dibáku o cuicateco es una lengua del estado de Oaxaca que, como muchas, está en peligro de desaparecer, y el libro Kúeüu Dibáku Áma Kuéatu (en español, Aprendamos Cuicateco), es un impulso para evitar que se desvanezca.
La creación del libro fue obra de Lucía Lezama Tejada, profesora de un bachillerato intercultural comunitario en el municipio oaxaqueño de Santos Reyes Pápalo, ubicado en la región de La Cañada, al norte del estado. La idea surgió de la preocupación de la docente, quien al dar clases, notó que los estudiantes de su comunidad ya no hablaban una lengua que sí era hablada por sus padres y abuelos.

“Su lengua materna ahora es el español. ¿Ahora cómo lo abordo?”, fue la interrogante a la que se enfrentó Lezama antes de crear este material, gracias a un fondo de la Universidad Autónoma de Querétaro y presentado en el marco de la Octava Edición de la Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios (FILUNI).
La lengua cuicateca, junto con el mixteco y el triqui, pertenecen a la familia de lengua otomangue, encontrada principalmente en el territorio de La Cañada, en Oaxaca. Según el INEGI, esta lengua tiene aproximadamente 13 mil hablantes y está considerada en peligro de extinción.
El libro se conforma de 15 bloques pensados para cursarse a lo largo de un semestre. Entre sus páginas es posible encontrarse con ejercicios, diálogos e ilustraciones que relacionan la lengua con aspectos cotidianos y culturales de la región. Por ejemplo, Nsantú (El Altar) es la sección dedicada a conocer las posiciones de los objetos, para ilustrarlo, se muestran los alimentos típicos a colocar en el altar de día de muertos.

Esta sección unifica al aprendizaje del lenguaje con la cotidianidad cultural y su gastronomía. Tamal es Betná, Pö puede ser cualquier pan, pero Pö tn`o es pan de muerto. Lucía opina que esto se realizó con la intención de “no forzar los temas”.
El capítulo aprovecha para agregar una serie de palabras similares en su semántica y pronunciación; pero cuya tonalidad cambia por completo el significado. Yúnúu es tierno, como lo puede ser un bebé o una fruta sin madurar, pero Yúnu es cigarro.
Enseñar sin el español de por medio
Uno de los méritos del libro, según el especialista Pedro Cardona Fuentes, doctor en lingüística por la Universidad Autónoma de Querétaro, es que apuesta por una enseñanza de la lengua originaria sin la intervención del español, pensado para quienes mantienen una relación más directa con la herencia del idioma. Todas y cada una de las secciones están escritas enteramente en dibáku.

La región a la que pertenece el dibáku es también conocida como el Valle Tehuacán-Cuicatlán, fue reconocida en 2018 como Patrimonio Mixto por la UNESCO. Esto, gracias a su herencia cultural y natural. Un territorio en el que predominan cactáceas, magueyes y yucas.
El Plan de Desarrollo Regional 2020 de La Cañada, realizado por el estado de Oaxaca define a esta región como la más pequeña del mismo. Uno en el que 9 de cada 10 personas se identifican como indígenas, según el mismo Plan: cuicatecos, mazatecos, mixtecos y nahuas conforman este territorio cuyo nombre es definido por la Real Academía Española como ‘un espacio de tierra entre dos alturas poco distantes entre sí’.
Ahí nace este libro: entre alturas, paisajes áridos, tradiciones históricas y comunidades cuyas lenguas se resisten a ser borradas.