“La cultura. ¿Crisis o crisol de identidades?” fue la pregunta detonadora del evento +Diálogo en Jueves MUAC, un espacio de reflexión convocado por el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) para abrir la discusión entre artistas, comunidad universitaria y público en general sobre los hechos ocurridos el pasado 20 de julio. Ese día, durante una manifestación contra la gentrificación, un grupo de personas provocó daños en las instalaciones del MUAC. Robó y quemó libros de la librería Julio Torri, además de hacer algunas pintas a la escultura La Espiga, de Rufino Tamayo, que se encuentra en la explanada del Centro Cultural Universitario.
Tatiana Cuevas, directora del MUAC, se refirió a estos actos como un “reclamo a la cultura” y añadió que generar las condiciones de escucha y de diálogo, es una manera constructiva de promover y escuchar las distintas opiniones dentro de la comunidad universitaria.
La protesta buscaba alzar la voz, específicamente, contra un proyecto inmobiliario en la colonia Fuentes Brotantes, al sur de la Ciudad de México. El punto de partida fue la estación Fuentes Brotantes del Metrobús y se dirigiría hasta El Caminero. Sin embargo, un cerco policial bloqueó el paso de la marcha, por lo que los manifestantes decidieron cambiar el rumbo e ir en sentido contrario. En el trayecto, algunos ingresaron a Ciudad Universitaria, donde realizaron pintas y rompieron cristales de recintos culturales.
Estudiantes toman la palabra
En el evento realizado en el MUAC participaron integrantes del Consejo Consultivo de Jóvenes, un organismo universitario compuesto por estudiantes puma de todos los niveles educativos que sirve para evaluar las actividades de Cultura UNAM y diseña estrategias para su difusión.
También estuvieron funcionarios de Cultura UNAM que respondieron y atendieron las inquietudes planteadas por las y los estudiantes.

Ronaldo Ramos, estudiante de Economía y miembro del consejo consultivo, planteó que ciertos grupos podrían sentirse excluidos por un sistema institucional que les impide construir un “crisol identitario”, es decir, un espacio donde puedan transformarse a través del arte, en lugar de verlo como algo ajeno o inaccesible.
El joven pidió la palabra para invitar a quienes se encontraban en la sala a cuestionarse si “¿El centro cultural está despojando a quienes deberían integrarlo?”, en referencia a las y los jóvenes que participaron en la marcha y en las intervenciones al Centro Cultural Universitario, pues para él, ambos movimientos compartían una misma consigna: “No al despojo”.
Tatiana Cuevas recordó que en sus casi 17 años de existencia, el MUAC ha abordado varios temas sociales urgentes “desde el arte”. Aunque el museo no puede resolverlos, sí puede abrir espacios de diálogos para plantear posibles soluciones a las autoridades.
“Todas las exposiciones que hemos presentado a lo largo de la historia de este museo que cumple 17 años este año, donde se han abordado muchas de estas temáticas que son urgentes desde el arte, desde los foros que podemos hacer para discutirlo, para pensarlo, imaginarlo, no solucionarlo porque no está en nuestras manos, pero sí poder conducir la reflexión”, manifestó.

Por una cultura incluyente
Lucía Sanromán Aranda, curadora en jefe del recinto, reconoció que también es posible que “las necesidades y deseos de aquellas personas” con quienes se busca entablar un diálogo no lleguen al público, lo que plantea un reto en la interlocución entre las instituciones culturales y los grupos a los que se intentan dar voz.
Algunos asistentes coincidieron en que la universidad debe mejorar en comunicarle al público su amplia oferta cultural, que da cabida a diversos sectores con el fin de pasar un rato agradable. Para Alejandro León, titular de la Unidad de Desarrollo Institucional de Cultura UNAM, es importante que los derechos culturales no solo se centren “sobre el acceso al consumo, sino a la experiencia”. En ello, coincidió el escritor Benito Taibo: “Tenemos una gran labor como Cultura UNAM, que es la de dejar más claro que los espacios [de la UNAM] son de todos”.

La legitimidad de las protestas
Rodrigo Aguilar fue otro de los jóvenes que hizo uso de la palabra para decir que si bien es importante la discusión en torno a la legitimidad de las pintas y otras acciones en el Centro Cultural Universitario, también destacó la importancia de analizar “desde dónde se tejen y se construyen los discursos de cada sector cultural y de cada sector social” pues existen “códigos” distintos entre grupos sociales y espacios de debate como el del jueves permiten estudiarlos: “Por eso es muy importante que tengamos este espacio”, mencionó.
Tras un par de participaciones más, dieron por concluido el evento. El encargado de la despedida fue Rodrigo, estudiante de antropología, que agradeció el esfuerzo del Centro Cultural [Universitario] y el MUAC por abrir el espacio para el diálogo.
Tatiana Cuevas concluyó que este diálogo representa un avance positivo para abordar la problemática. Además propuso continuar con estas conversaciones de forma mensual, cada jueves, e invitó a otros recintos culturales a sumarse y albergar este tipo de eventos.
*Este texto fue revisado y actualizado tras su publicación con el fin de corregir y clarificar imprecisiones.

