En la colonia Cuchilla del Tesoro, al norte de la Ciudad de México, el ruido de los aviones cada 45 segundos es parte del paisaje sonoro al que sus habitantes se han acostumbrado.
Ubicada literalmente a un costado del Aeropuerto Internacional Benito Juárez, esta comunidad de 58 hectáreas y cerca de 12 mil habitantes vive expuesta a niveles de ruido que alcanzan entre 120 y 150 decibeles, más del doble de los 65 decibeles recomendados por la Organización Mundial de la Salud y los permitidos en la Ciudad de México.
Durante el estruendo constante, Leticia Flores Quirarte se aferra a leer en voz alta a las niñas y niños de la colonia. Desde hace 35 años, es la bibliotecaria de la colonia.
Leticia, no vive aquí, pero llegó a este lugar desde 1986. Dice que se ha acostumbrado al ruido de los aviones y ya le es natural. Toma un libro, empieza a leer en voz alta, pausa cuando se escucha el eco de las turbinas, retoma la lectura con calma.

Más allá de prestar libros, dice que su misión es formar infancias lectoras. Para ello, organiza actividades, lecturas y préstamos a domicilio para que las niñas y niños de la colonia se inicien en la lectura.
Ruido de aviones y olor a turbosina
Las y los habitantes de Cuchilla del Tesoro no solo se deben acostumbrar a vivir con el constante ruido de los aviones. En abril de 2024, un fuerte olor a combustible comenzó a salir de las coladeras.
Angélica Torres, locataria del mercado ubicado frente a la biblioteca pública y vecina desde hace 53 años, recuerda cómo pasó de tener una intensidad leve a ser tan insoportable que obligaba a cerrar puertas y ventanas.
Vecinos de Cuchilla del Tesoro y colonias aledañas denunciaron públicamente la situación, misma que se vinculó con tomas clandestinas de ordeña de turbosina, práctica conocida como huachicol.

En julio de 2024 las autoridades confirmaron que el ducto fue perforado y, aunque se comprometieron para enterrarlo a mayor profundidad y cambiar los tramos dañados, en abril de 2025 el olor seguía. Las consecuencias fueron inmediatas: dolores de cabeza, náuseas, irritación ocular y mareos, especialmente en niños y personas mayores.
En julio de 2025, el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático reveló que los habitantes de al menos cuatro colonias de la alcaldía Gustavo A. Madero —Narciso Bassols, FOVISSSTE Aragón, San Juan de Aragón 5ª sección y Cuchilla del Tesoro— estuvieron expuestos a olores de hidrocarburos e inhalando altos niveles de compuestos peligrosos como n-hexano, benceno, tolueno, etilbenceno y xileno, compuestos con efectos potencialmente graves en el sistema nervioso y en la salud a largo plazo.
Hoy, el olor ha desaparecido, aunque la incertidumbre sobre las consecuencias en la salud permanecen.
“Estamos conscientes que aunque nos afecte, no nos van a quitar el aeropuerto”, señala Angélica. Agrega que si el problema del olor regresa, seguirá habiendo protestas vecinales: “Esperamos que no vuelva a oler… porque si vuelve, esto se va a poner feo”.
¿Te gustaría saber más de esta historia? Continúa escuchando el podcast “Cuchilla del Tesoro: vivir entre aviones”.

