Activistas ciclistas buscan legalización de la marihuana
Orlando, activista por la legalización de la marihuana y organizador de rodadas cannábicas / Foto: Eunice Adorno

Rodadas y “fumatones”: “la cultura cannábica está en todos lados”

Tonatiuh Lima, estudiante / Corriente Alterna | publicado el 17-10-2021

Escucha aquí el podcast:

Esta es la historia de una movilización social que se expresa a través de la bicicleta y cuya causa es la legalización de la marihuana. 

En el cruce de Avenida Hidalgo y Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México, un grupo de ciclistas arregla sus vehículos, comparten herramientas y pasan el “porro” de mano en mano. Alguien hace trucos en su bici dorada; alguien más regala a los asistentes dulces cannábicos y papel sabor uva para forjar. Cerca, un joven ofrece su mercancía: 30 litros de pulque que lleva sobre el montacargas de su bicicleta. 

–¡Pulque, pulque! ¡Natural y curados!

En otras “rodadas cannábicas” se han congregado cientos de ciclistas. Esta vez son alrededor de 30 mujeres y hombres quienes se dan cita para “rodar” hacia la Copa Extractos: una competencia internacional de extractos de la marihuana en la que participan mexicanos y extranjeros. Hoy será la premiación. Xochimilco es la sede, aunque nadie conoce todavía la ubicación exacta. 

Macario, el vendedor de pulque, cuenta  que pedaleó hora y media, unos 30 kilómetros, desde su casa en Iztapalapa, para llegar aquí. Él consume marihuana desde los 13 años. Aprovecha cualquier evento de cultura cannábica –rodadas, tokines, bazares–, para ofrecer pulque, obleas y chapatas. Aunque es una fuente de ingresos esporádica, siempre vende toda su mercancía.

Activistas plantón de marihuana cdmx
La comunidad pacheca es diversa; está en todas partes: entre profesionistas, deportistas, estudiantes, en la gente de escasos recursos y en la que tiene más varo. / Foto: Eunice Adorno

No todos fuman en las rodadas, ni antes ni mientras conducen la bicicleta. Otros fuman antes o después de conducir. Algunos de los participantes en la rodada de este sábado 10 de julio consumen marihuana en casi todas sus actividades cotidianas y no la consideran un factor de riesgo al conducir bicicleta; argumentan que su consumo es controlado. 

Esta rodada la organiza Rodadas 4:20, un grupo que hizo su primera actividad cannábica el 5 de mayo del 2018, en el marco de la 18 Marcha por la Legalización de la Marihuana. Ese día 400 ciclistas recorrieron de noche el Centro Histórico.

Hoy, quien recorra los 28 kilómetros pagará sólo 100 pesos para entrar a la Copa Extractos. Pero quien llegue sin pedalear deberá pagar diez veces más: mil pesos. 

El Gobierno de la Ciudad de México asignó una escolta de agentes de tránsito para acompañar en motocicleta a la caravana. Así que, por esta vez, la policía se ve obligada a cuidar de un grupo de ciclistas pachecos.

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Bici y “mota”: dos formas de buscar autonomía

La relación entre la marihuana y la bicicleta no es arbitraria, dice Víctor López –también conocido como Jardinerx Chirri–, organizador de rodadas cannábicas desde 2018 y estudiante de doctorado en Estudios Latinoamericanos de la UNAM.

“Vinculamos la bici con la marihuana porque es un asunto de libertad”, explica. “Pensábamos a la bici como un arma frente al capitalismo, porque en la bici tienes una autonomía de tu transporte, una libertad de tu tiempo y la libertad de poder moverte en el espacio”. 

Chirri es mexicano y vivió varios años en Bogotá, Colombia, la ciudad con la red más extensa de ciclovías en América Latina. Cuenta que en Bogotá asistió a rodadas cannábicas desde 2013. Cinco años después, junto con Perla Espíndola, creadora del centro cultural Clandestina y el colectivo Terraza Weera, comenzó a organizar rodadas cannábicas en la Ciudad de México. 

Estas rodadas llamadas “Biciplon” (en Colombia se le dice “plon” a fumarse un “porro”) se realizaban sin buscar la mediación del gobierno capitalino, por lo que nunca se llegó a acuerdos con la Secretaría de Seguridad Pública (ahora Seguridad Ciudadana, SSC) para contar con su apoyo. Los asistentes eran amenazados y fotografiados por la policía. Fue por la repetición de estos hechos que los “Biciplones” dejaron de realizarse.

Pero no todas las rodadas son acosadas por la autoridad. “Los policías nos protegen de principio a fin”, afirma Ricardo Toledo, integrante de María Pachis, una plataforma comercial para vender productos cannábicos. Cuenta que la ruta la trazan junto con la SSC y que la autoridad les acompaña cerrando vialidades para que puedan avanzar sin detenerse en los altos. “La verdad, en ese sentido, la ciudad sí es ‘de derechos’. Obviamente, esto no lo podemos hacer en todos los estados”.

Rodadas cannábicas
“Vinculamos la bici con la marihuana porque es un asunto de libertad”, explica Jardinerx Chirri. / Foto: Eunice Adorno

Romper el estigma y “liberar espacios”

—En algún momento hemos creído que todo tiene que ver con el uso lúdico y el divertirnos con la cannabis, pero no —explica Orlando Daniels, activista cannábico y ciclista—. Hay quienes, por ejemplo, entrenamos; quienes corren, quienes salen de paseo, quienes salen los domingos tomando gotas o consumiendo cannabis para (aliviar el dolor en) las rodillas y demás. Justo, ahí, es donde tenemos que cambiar el estigma sobre las personas que fuman marihuana.

Estos movimientos sostienen que la comunidad pacheca es diversa. Está en todas partes: entre profesionistas, deportistas, estudiantes, en la gente de escasos recursos y en la que tiene más varo. Romper el estigma significa eso: reconocer que no hay un solo tipo de consumidor de esta planta.

Orlando forma parte del Movimiento Cannábico Mexicano y es uno de los encargados del área de cultivo del Plantón 4:20 frente a la Cámara de Senadores, en el cruce de Paseo de la Reforma e Insurgentes. El MCM impulsa organizaciones independientes en cada estado del país que pugnen por la regulación en sus entidades. 

Además, organiza rodadas cannábicas mensualmente con el objetivo de “liberar espacios”. Es decir, lugares en los cuales se tolere el consumo de cannabis. Orlando considera que, en las rodadas, al tiempo que se lucha por un espacio de consumo tolerado se lucha por una cultura vial en favor de las y los ciclistas.

Orlando, activista cannábico
“En algún momento hemos creído que todo tiene que ver con el uso lúdico y el divertirnos con la cannabis, pero no…”, dice Orlando, activista cannábico y ciclista. / Foto: Eunice Adorno

El activista sostiene que no hay impedimento para fumar marihuana y conducir: “Puedo fumar microdosis para manejar en bicicleta. No se compara con el alcohol, que si vas muy alcoholizado puedes perder el control”.

Los estudios científicos aún no son concluyentes. De acuerdo con un documento publicado en el British Medical Journal en 2011, el riesgo de sufrir un accidente vial aumenta el doble en personas que están bajo el influjo del cannabis. 

Por otra parte, el Instituto de Seguros para la Seguridad en las Carreteras de Estados Unidos (IIHS por sus siglas en inglés) asegura que los accidentes viales aumentaron 6% en los estados de California, Colorado, Nevada, Oregon y Washington desde que se legalizó el consumo de marihuana. Sin embargo, un estudio alterno de la misma entidad mostró que un conductor que consumió marihuana no es más propenso a estar involucrado en un accidente vial que un conductor que no la consumió.

Una fiesta privada

Fueron dos horas y media de pedaleada para llegar a la sede de la Copa Extractos: un jardín muy amplio en Xochimilco, zona lacustre y de barrios populares al sur de la capital. En la entrada hay gel antibacterial, toma de temperatura y un recordatorio para usar el cubrebocas. 

Dentro hay guardias de seguridad privada y un escenario con DJ’s, quioscos de empresas nacionales y extranjeras que venden extractos, hachís, gramos de flores de marihuana, semillas importadas, textiles hechos con cáñamo y diversos artículos para fumar. Los precios rebasan, en su mayoría, los mil pesos. 

Aquí están reunidas algunas de las empresas que esperan que se legalice la marihuana, como Sunset, Folklore, Zapata Seeds Company, Waxelicius y Bud Club. Esta última tiene los precios más accesibles: hachís de 100 pesos el gramo y flores de marihuana desde 150 pesos el gramo. 

No es una protesta; es una fiesta privada. De no ser por cierta “clandestinidad” que envuelve al acto, bien podríamos estar en California, donde está permitido el uso recreativo de la planta y es el estado de la Unión Americana con el mayor mercado legal de marihuana en el mundo; al grado de que las empresas dedicadas a este negocio cotizan en la bolsa de valores. 

Durante la rodada hubo camaradería, bromas, intercambio de experiencias. No importaba la geografía de los asistentes. Todos estaban unidos por dos razones: el amor a la bici y la hierba. Sin embargo, una vez dentro del recinto, ya no se siente la euforia ni el compañerismo de la rodada. Por un lado conversan los ciclistas de zonas populares como Santo Domingo e Iztapalapa y, por otro, los extranjeros blancos hablando inglés, reunidos cerca del escenario para disfrutar la música del DJ.

Plantón por la legalización de la marihuana
Plantón 4:20 por la legalización de la marihuana en la Ciudad de México. / Foto: Eunice Adorno
cultura cannábica
Plantón 4:20 por la legalización de la marihuana en la Ciudad de México. / Foto: Eunice Adorno

Fumatón: represión en Ecatepec, Estado de México

Una de las cosas que vincula a los “fumatones” con las rodadas cannábicas es el actuar de la policía frente a movimientos de protesta y, en particular, la diferencia del trato de la policía en el centro y en la periferia de la Ciudad de México. Esto lo cuentan algunos activistas, cuyos apellidos se omiten para resguardar su seguridad.

—Varias de las personas del Movimiento Cannábico Mexiquense  llevamos años en el activismo de sustancias, de derechos a la salud, de derechos de usuarios de cannabis, pero no habíamos hecho actividades en el Estado de México por miedo, por esta incertidumbre de cómo puede actuar la policía —explica Hugo.

Los 19 integrantes del colectivo mexiquense se conocieron en una asamblea que organizó el Movimiento Cannábico Mexicano en San Cristóbal, Ecatepec, en 2020. Luego realizaron un par de rodadas cannábicas en Toluca y, en enero de 2021, empezaron los “fumatones”. 

El 11 de julio de 2021, convocaron al “Quinto Fumatón, protesta cultural y educativa” en el quiosco municipal de San Cristóbal, donde ya habían realizado otros cuatro. Al llegar, la policía municipal les negó el paso. Los activistas intentaron dialogar,  pero no funcionó.

La policía subió a cuatro personas a las patrullas e, incluso, detuvo a un reportero del medio local ¿Qué pasa Ecatepec? Pocos medios cubrieron los hechos y las calles de San Cristóbal estaban vacías.

Plantón marihuana CDMX
La lucha por la legalización de la marihuana no es una moda reciente. Esta foto muestra un plantón en el Zócalo de la Ciudad de México, el 30 de julio del 2019. / Foto: Víctor López, cortesía

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Una de las consignas de MCM es “no queremos rebasar la ley, queremos modificarla”. Sus “fumatones” son un reflejo de la sociedad que les gustaría formar: buscan ser espacios inclusivos y culturales para compartir información sobre la planta con usuarios y no usuarios del cannabis; tienen un área exclusiva para fumadores y un área alejada del humo para madres e hijos. Esta se llama “Zona de crianza” y en ella se imparten talleres enfocados a la educación de los hijos para madres consumidoras de cannabis. Hay música en vivo, concursos de poleana, clases de yoga, de cocina cannábica, entre muchas otras. Ninguna actividad tiene costo.

Estas protestas se han realizado en varias partes del país. En ellas, la represión ha sido constante. En un “fumatón” en Morelia, Michoacán, el 27 de noviembre de 2020, la policía detuvo a 32 manifestantes.

—La última vez [que hubo represión] fue este mes —cuenta Hugo, en referencia al percance del 11 de julio, en Ecatepec—. Justo estábamos ahí para el quinto mes de las protestas y llegó la policía y, de manera muy beligerante, estuvo acosando, insultando y, al final, se llevaron a los compañeros. A algunos de ellos les pegaron. Fue un abuso de autoridad.

A raíz de estas detenciones, el colectivo mexiquense llamó la atención del presidente municipal de Ecatepec, Fernando Vilchis, quien aseguró que quería dialogar con los manifestantes. 

—Veamos qué está proponiendo el gobierno, bajo qué términos, y aquí seguimos al pie del cañón. Con todos estos “fumatones” logramos llamar su atención y estamos listos para dialogar— concluye otro de los integrantes de MCM.

Terraza Weera
Jardinerx Chirri, Alitzel y Mariana, activistas cannábicos. / Foto: Eunice Adorno.
Terraza Weera
Alitzel, Mariana y Jardinerx Chirri, activistas que buscan la legalización de la marihuana en México. / Foto: Eunice Adorno

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En la capital del país el movimiento cannábico también ha vivido represiones, como la ocurrida el 14 de junio de 2021, cuando los manifestantes fueron encapsulados al intentar plantarse frente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para ejercer presión sobre la declaratoria general de inconstitucionalidad de los artículos que criminalizan el uso de la marihuana, la cual se venía aplazando desde hacía más de un año.

Actualmente, esta declaratoria ya fue emitida, pero aún el panorama de la legalización experimenta incertidumbre. Mientras tanto, estas movilizaciones crecen y continúan.

—No sé qué suceda en los próximos meses —comenta Gerson de MCM—, pero hay responsabilidad, hay derecho y hay obligaciones para poder poner la agenda cannábica en el centro de la agenda de derechos humanos.

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