Inteligencia artificial y artesanía textil: dos mundos y una encrucijada
Especialistas advirtieron riesgos que tienen personas artesanas con los modelos de negocio que trabajan con la IA (Foto: Claudia Aréchiga).

¿Cuáles son los retos que la artesanía textil tradicional tiene frente a la llegada de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial? Esa fue la pregunta que, desde diversas perspectivas, se discutió el pasado sábado 18 de mayo en la sala Julio Bracho del CCU, en el marco del conversatorio “Retos de la IA y nuevas tecnologías frente al trabajo artesanal textil”. 

El conversatorio tuvo lugar minutos después del estreno del cortometraje documental: Innovación ancestral: el filo de la inteligencia artificial en la artesanía textil, producción cinematográfica de la UIP y del festival El Aleph, dirigida por Sergio Rodríguez-Blanco y bajo la realización de Erika (Kuru) Lozano. La película documenta las historias de los artesanos otomíes productores de tejido de lana, como Severo Barrios y Gloria Romero. 

Además, explora el trabajo de bordado artesanal de un colectivo de mujeres provenientes de Jalapa de Díaz, en Oaxaca,  a través del testimonio de la artesana Yolanda Rodríguez y recoge la experiencia de Samuel García, artesano otomí tepehua y fundador de una marca de ropa que integra nuevas tecnologías y que contempla trabajar con IA.

Severo Barrios, en el documental, cuenta cómo realiza sus creaciones de lana en Dongu, Estado de México (Imagen: Erika Lozano).

Yarazai Simbron, reportera del documental; Erika Lozano, realizadora y Johanna Ángel, antropóloga especializada en arte y cultura popular y una de las personas entrevistadas en el cortometraje, abrieron la conversación hacia el tema de los negocios emergentes que trabajan con artesanos para producir prendas textiles con diseños generados por IA. 

“Existen empresas que ya están trabajando con diseño de inteligencia artificial para artesanías, pero, hay que ver cómo están recibiendo los artesanos estas propuestas si saben de la existencia de estas herramientas y ya las manejan, o si las llegarían a usar”, señaló Simbron acerca de las inquietudes que el documental y conversatorio pueden abrir.

“La IA puede ser una herramienta, pero también puede haber casos de apropiación cultural para quienes están en el día a día trabajando en el tejido, en el bordado, pues pueden llegar empresas a tal cual apropiarse de ese trabajo y lucrar con ello”, dijo Erika (Kuru) Lozano.

Johanna Ángel señaló que en muchas ocasiones,  en el modelo de negocios actual, las personas artesanas no tienen las herramientas para vender por sí mismos sus productos: “Tenemos a las artesanías envueltas, en este periplo extraño donde no llegan a donde debieran llegar si no es en manos de terceros. Estamos en un momento en que podríamos pensar en que sí tenemos un montón de avances digitales, pero seguimos negándole la voz a los artesanos y a esta cultura material”, refirió. 

En el documental se explora cómo se usan ya herramientas tecnológicas para distribuir los productos artesanales (Imagen: Erika Lozano).

Samuel García, fundador de la marca M’onda, alertó sobre la dimensión negativa que pueden tener estos avances tecnológicos para las comunidades artesanales. El artesano originario de Tenango de Doria, Hidalgo, y otra de las voces artesanas que aparecen en el documental, utilizó su propia experiencia de vida para evidenciar esta cuestión:

“Nos dimos cuenta de que en nuestro pueblo no contábamos con las herramientas tecnológicas y migramos a la Ciudad de México, rompiendo con la barrera de dejar nuestras raíces y viendo nuestras creaciones de una manera más laboral. Para mí sí fue muy difícil venir a esta ciudad y enfrentarse a esta multitud”, agregó.

Samuel García en su negocio ha dado trabajo a los artesanos de San Pablo el Grande, de donde es originario (Imagen: Erika Lozano).

García también propuso pensar en escenarios más alentadores y positivos para la comunidad artesanal. Aquí, la palabra “herramienta” cobró especial relevancia, pues, tanto él como Johanna Ángel, defendieron la idea de que, pese a todo, la inteligencia artificial es una herramienta, pero no un elemento que sustituya por completo a la mano artesanal. 

“El arte no lo puede hacer un robot, porque lo que viene de nuestra mente y corazón lo crean nuestras manos y eso es algo que nunca podrá suplantar la inteligencia artificial”, apuntó García.

“Hay que pensar en la IA sin pánico digital, sin verla como algo perfecto, sino como una herramienta, y así darse cuenta de que la inteligencia artificial es tan imperfecta como nosotros, porque precisamente se nutre de la humanidad”, expresó Ángel.

Vinicius Covas, especialista en IA y uno de los entrevistados en el documental, señaló que la IA puede tener usos positivos para los artesanos hasta para ayudarlos a defender la autoría de sus creaciones: 

“Se puede educar y entrenar a las inteligencias para que puedan identificar el proceso de creación y así conocer la identidad del artista”, dijo Covas.

El documental puso en primer plano la historia de personas como don Severo, que se ha mantenido completamente al margen de cualquier herramienta tecnológica digital.

“Hay artistas que tienen que estar alejados de esto para que se pueda generar la creación, que es la consecuencia del ocio. La inteligencia artificial nos aporta entretenimiento, pero nos quita el ocio, que es muy importante”, agregó el mismo Covas.

Para conocer más del trabajo y opinión de las personas especialistas y artesanas mencionados en este evento te invitamos a ver el documental Innovación ancestral: el filo de la inteligencia artificial en la artesanía en liga:https://corrientealterna.unam.mx/video/ o en el canal de Youtube Corriente Alterna UNAM.

“Hay beneficios de toda esta gama inmensa con todas las herramientas que nos pueden brindar”. Samuel García, hablando sobre la inteligencia artificial.

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