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El día que amaneció dos veces
Tianguis Chimalhuacan coronavirus

Foto: Alcaldía de Chimalhuacán

Crónicas de la periferia: Chimalhuacán

En Las Golondrinas y Chimalhuacán, en el Estado de México, las medidas de mitigación del coronavirus son un lujo imposible.

Lenin Steven Patiño Martínez, becario / Corriente Alterna el 17 de mayo, 2020

Semana Santa en Chimalhuacán: entre la normalidad y la sana distancia

En los tianguis de Chimalhuacán, Estado de México,comerciantes y clientes son indiferentes a las medidas impuestas debido a la epidemia de Covid-19.

Es otra noche calurosa. Mi mamá habla por teléfono con uno de sus hermanos. Mi tío le cuenta cómo le ha afectado la contingencia en su negocio, un puesto de películas en los tianguis de Chimalhuacán, Estado de México. Su chalán faltará toda la Semana Santa para pasar tiempo con su familia. Se me ocurre una idea: ofrecerme para suplirlo. Hace 17 días que estoy en casa, desde que suspendieron las clases en la universidad como medida preventiva por la epidemia de coronavirus. Ayudar en el puesto me liberará del estrés y ansiedad causados por el confinamiento. Mi tío acepta y el siguiente lunes regreso al tianguis. No había trabajado ahí en cinco años.

Imposible la sana distancia

Mis tíos, hermanos mayores de mi mamá, venden en un tianguis diferente cada día de la semana. Los lunes les toca en el barrio Pescadores. 

Chimalhuacán se ubica al oriente del Estado de México. En la zonas más marginadas relucen los caminos sin pavimentar, y las casas a flor de tierra con techos y paredes de lámina de cartón.

En bicicleta recorrí en menos de 10 minutos el trayecto de mi hogar al puesto de mis tíos. Y en las calles advertí una extraña normalidad: personas esperando el transporte público; tiendas, estéticas, boutiques, tlapalerías, pastelerías y papelerías abiertas; familias caminando en las banquetas.

Llegué al tianguis pasadas las nueve de la mañana. La estructura metálica y el estante de tablas del puesto de películas ya estaban colocados. Faltaba amarrar la lona del techo y acomodar los discos.

Mi tía, de 56 años me recibió con un beso en el cachete. Mi tío, de 55, me saludó con el típico choque de manos y puños. Ninguno se preocupa por el distanciamiento social.

—¿Estás enfermo, hijo? —pregunta mi tía.

—No, ¿por qué?

—Por el cubrebocas.

—¡Ah! Es por eso del coronavirus—, respondo entre risas ante la aparente indiferencia de mis tíos ante las medidas de sanidad.

Cerca de las cuatro de la tarde el calor es sofocante. Los clientes recorren el tianguis como cualquier día. Señoras platican y cambian de mano las bolsas de mandado. Otras más caminan acompañadas de sus hijos, algunas hasta con cuatro niños. Parejas tomadas del brazo empujan carriolas. Un señor se mueve por los pasillos intentando no golpear a los demás con su bicicleta. 

Sólo algunos vendedores traen cubrebocas y además lo usan debajo de la barbilla o en el cuello. Los únicos que se lo ponen correctamente son los comerciantes de alimentos. También son los únicos que atienden con guantes de látex y que tienen gel antibacterial en su establecimiento. 

Es 6 de abril. Al final del día, los datos oficiales registran 594 casos positivos y 26 fallecidos por Covid-19 en el Estado de México. 14 de esos casos confirmados y dos de los fallecidos pertenecían al municipio de Chimalhuacán.

Foto: Alcaldía de Chimalhuacán

Todos los puestos, esenciales o no

El martes me tocó atender el tianguis de avenida de las Torres, conocida así por las 10 torres eléctricas, separadas por 500 metros de distancia cada una. 

La mayoría de los puestos en este tianguis no son de alimentos u otros productos esenciales. Predominan tenis, playeras, pantalones, calcetines y calzones, sudaderas, accesorios electrónicos, trastes, cosméticos, útiles escolares, relojes y bisutería. La mitad del mercado no tiene estructuras de metal: sus vendedores extienden lonas o telas en el suelo para vender chácharas. Si se respetaran las normas impuestas por el Consejo de Salubridad General, más de medio tianguis estaría cerrado. En cambio, todos los puestos abrieron.

Es 7 de abril. El Estado de México registra 657 contagios y 35 decesos por el nuevo coronavirus. Chimalhuacán termina el día con 19 casos positivos y tres fallecidos. 

La falsa normalidad 

8 de abril. Día tranquilo en el tianguis de Santa Elena, localizado en el barrio Hojalateros. Los comerciantes se cubren el mentón y la garganta con el cubrebocas; hay puestos no relacionados con productos alimenticios o de salud; grupos de personas recorriendo el tianguis sin respetar la sana distancia.

Poco después de las seis de la tarde, comienzo a levantar las películas. Mis tíos irrumpen las normas de la contingencia, sin embargo, no tienen opción, es su única fuente de ingresos. Del dinero que ganan en el tianguis dependen ellos y otro de sus hermanos, quien es incapaz de trabajar debido a su epilepsia. 

Esta Semana Santa trajo menos ventas que en años anteriores, pero el tianguis nunca se quedó vacío; los clientes, generalmente, solicitan las películas de acción, románticas, comedias o alguna donde aparezca un actor famoso. La gente salía a pasear, pero no compraba. Se pueden suponer muchas razones: la crisis económica del país, la disminución de los ingresos debido a la suspensión de las actividades no esenciales o las vacaciones.

—¿Afectó la contingencia en las ventas, tío?

—Sí, como a un 60 por ciento. Pero, es Semana Santa, quizá también tiene que ver.

—¿Y cómo ves a las personas? —agrego.

—Muchos están como si nada. No creen en el coronavirus.

—¿Usted cree?

—Con este gobierno ya ni se sabe —responde con menosprecio.

Miro a los de la verdura juntar su basura para que los de limpieza se la lleven; unos ya se quitaron los tapabocas y otros los lucen como collar. 

—Tío, ¿a poco las autoridades no les impusieron medidas sanitarias?

—Sí, traer cubrebocas y desinfectarnos las manos. Y a los de comida sólo vender para llevar.

—¿Y la sana distancia? —cuestiono con sonrisa irónica.

—Tenemos que comer. ¿O tú nos vas a mantener? —responde con tono retador y una sonrisa sarcástica.

Es 12 de abril. El Estado de México reporta 844 casos positivos por coronavirus y 44 decesos. 27 de los confirmados y tres de los fallecidos son de Chimalhuacán.

Foto: Alcaldía de Chimalhuacán

Se endurecen las medidas y continúa la indiferencia

Han pasado, aproximadamente, dos semanas desde que trabajé en el tianguis. La experiencia me ayudó a combatir el estrés y la ansiedad, aunque resurgen día a día. Mis tíos siguen vendiendo. La indiferencia de la población aún perdura.

Tras el aumento en la propagación del coronavirus SARS-Cov-2, la Secretaría de Salud anunció el 16 de abril la ampliación de la Jornada Nacional de Sana Distancia hasta el 30 de mayo. Cinco días después, Hugo López-Gatell informó que México entraba en la Fase 3 de la pandemia de Covid-19. 

Es 24 de abril. Hasta ayer, se han confirmado en México 11 mil 633 casos positivos por Covid-19 y mil 69 defunciones; mil 734 confirmados y 134 decesos son del Estado de México, de los cuales 88 casos y 10 muertes pertenecen a Chimalhuacán.