/ Foto: Saúl López, Cuartoscuro.com

Pueblos zapotecos logran suspensión temporal de construcción de parque eólico francés

Odarys Guzmán, estudiante / Corriente Alterna | publicado el 20-09-2021

Un tribunal federal con sede en con sede en San Bartolo Coyotepec, Oaxaca, suspendió temporalmente la construcción del proyecto Gunná Sicarú, parque eólico de 96 aerogeneradores que se desarrolla en el Istmo de Tehuantepec.

El amparo se le concedió a las comunidades zapotecas del Istmo, en Oaxaca, e implica la suspensión del parque eólico. Gunná Sicarú es un proyecto de Electricité de France (EDF), empresa del Estado francés, y representa una inversión de 271 millones de dólares.

“Es un triunfo histórico del pueblo de comuneros, defensores y defensoras de la tierra”, afirma el abogado Carlos González, del Congreso Nacional Indígena (CNI), sobre la resolución emitida el pasado 6 de septiembre por el Primer Tribunal Colegiado en Materias Civil y Administrativa del decimotercer circuito.

En rueda de prensa vía remota, la Asamblea de Pueblos del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio informó que habitantes de Juchitán de Zaragoza, Santa María Xadani, Unión Hidalgo, Chicapa de Castro, Espinal y La Ventosa promovieron el amparo 302/2020 contra el parque eólico que se desarrolla en Oaxaca desde 2016.

En julio, Corriente Alterna publicó un reportaje en el que se registran algunos de los efectos inmediatos — ruido y contaminación— de los parques eólicos en la vida comunitaria de Unión Hidalgo, prácticamente “cercado” por las instalaciones que ocupan gran parte del territorio. Todo esto, sin que los habitantes del poblado fueran consultados o informados sobre las características del proyecto.

El recurso de amparo se interpuso con el fin de evitar afectaciones en las comunidades por el agresivo desarrollo del parque eólico en el Istmo de Tehuantepec. En esta región la mayor parte de la tierra era propiedad comunal, pero se privatizó irregularmente para erigir las torres gigantes de tecnología “ecológica”. 

La admisión del amparo implica que “las empresas no pueden hacer nada en nuestro territorio en lo que dure el juicio”, dice González. Es decir, que se detienen las obras de Gunaá Sicarú mientras no haya una resolución definitiva.

La decisión del tribunal es un “triunfo histórico”, señaló Carlos González, sobre el proceso de resistencia contra las eólicas en Oaxaca. / Foto: Daliri Oropeza, Cuartoscuro.com

Resistir a Gunná Sicarú

La empresa francesa EDF obtuvo en 2016 un permiso de la Comisión Reguladora de Energía para generar energía eléctrica por medio del parque eólico Gunaá Sicarú. El proyecto abarca  el territorio de varios municipios, pero se extiende principalmente en el de Unión Hidalgo, donde, además, ya hay otros parque eólicos instalados. 

Actualmente existen en Oaxaca 29 parques eólicos y más de 3,132 aerogeneradores con capacidad de 3,000 megavatios operados, principalmente, por empresas extranjeras como las españolas Iberdrola, Gamesa o el banco Santander; la francesa EDF cuenta con tres parques en el estado. 

Aunque Gunná Sicarú calificó como “proyecto verde” con capacidad de producir 252 megavatios por hora, en realidad no beneficiará a la comunidad sino a empresas privadas.

Ni el Centro Nacional de Control de Energía ni la Comisión Federal de Electricidad han respondido las solicitudes de la organización Proyecto Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Prodesc) para conocer quiénes son los “clientes” que utilizarán la energía de este parque.

Pero mientras el aire de la región se usa para generar energía, en la misma zona hay 50 mil viviendas sin acceso a electricidad, de acuerdo con Luis Fernando Pérez Macías, geógrafo del Colectivo Geocomunes, grupo dedicado a la investigación y elaboración de datos geográficos que acompaña a diferentes pueblos en la defensa de los bienes comunitarios. 

Ante el avance de la eólica francesa, en febrero de 2018 las comunidades zapotecas comenzaron a organizarse para resistir la instalación de los molinos.

La Asamblea de Pueblos denunció que, para la construcción del parque, la empresa EDF y la Secretaría de Energía del gobierno federal  organizaron una consulta rápida, “olvidando que se trata de una comunidad donde 15,347 personas tienen como lengua materna el diidxazá o zapoteco istmeño”. Además de la falta de traducción, la información que les dio era tan técnica, que la mayoría de los pobladores no podía comprenderla.

Al tiempo que la empresa francesa niega los actos que se le han adjudicado, Bettina Cruz y Mario Quintero, activistas y defensores ambientales del Istmo de Tehuantepec, celebran la reciente decisión del tribunal. 

—Es un gran ejemplo para otros pueblos que padecen estas tentativas extractivistas. Los indígenas son los que viven el despojo de las tierras, de los recursos naturales —sentenció Mario.

En el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, se concentran 29 parques eólicos. La mayoría es operado por empresas privadas, muchas de ellas, españolas o francesas. / Foto: Arturo Pérez Alfonso, Cuartoscuro.com

Defensa en tribunales franceses

Las acciones emprendidas por la comunidad zapoteca no se han limitado a los amparos en territorio nacional, como el obtenido ahora. También esperan la resolución de una demanda en París, Francia, impulsada con la ayuda de Prodesc contra Electricité de France por violaciones a derechos humanos como “el consentimiento libre, previo e informado, así como por ataques a defensoras y defensores”. 

Esta acción legal se fundamenta en la “Ley francesa de vigilancia”, donde las empresas se obligan a respetar los derechos humanos en sus operaciones globales, lo que incluiría aquellas obras realizadas en Oaxaca.

La demanda se inició en octubre de 2020, pero la comunidad todavía espera una resolución. Juan Antonio López, coordinador del Área de Justicia Transnacional de Prodesc, comenta que “podrían pasar, incluso, años para conocer si el parque será suspendido de forma definitiva”. 

Sin embargo, en lo que se resuelve el proceso de justicia transnacional, el amparo en tribunales mexicanos y la suspensión temporal de Gunná Sicarú trae un aire de esperanza para la población oaxaqueña en resistencia contra las eólicas.

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