testimonio agresores, violencia de género
/ Foto: Eunice Adorno

Testimonios de la pandemia: “Confinada con tus agresores”

Metztli Molina Olmos, estudiante / Corriente Alterna | publicado el 22-04-2022

Ojalá nunca sepas lo que es ver a tu mamá golpeada. Ojalá ninguna pandemia te obligue a encerrarte con tus agresores, padre y hermano.

Ojalá que hoy no sea marzo del 2020, declaren cuarentena y se cierren las puertas que servían como escape.

Ojalá que, a dos años de la pandemia, los periodistas no informen que más de 600 mujeres llamaron al 911, diariamente, denunciando violencia de género en sus hogares… “¿Hogar? ¡Esto no es un hogar, cenicero más bien!”. Ojalá nunca sepas qué se siente huir de tu propia casa.

Ojalá que no te llames Metztli Molina y debas limpiar sangre que no es la tuya. Ojalá hoy todas las pesadillas se vayan al abrir los ojos.

Me tocó ver a mis hermanos pelearse a golpes, vi a mi padre golpear a mamá, vi a mi hermano usar todas las palabras denigrantes posibles contra su pareja, vi a mis sobrinos ser lastimados. Y, buscando un poco de silencio y alivio, encerrada en la habitación del departamento 201, también escuché a mis pequeños vecinos de arriba gritar, pedir auxilio por los repetidos golpes de su padre.

A partir de la pandemia y a marzo de 2021, han sido asesinadas 3,390 mujeres en México. Además, la violencia de género aumentó 27% y más de 44,000 mujeres han sido atendidas por la Red Nacional de Refugios.

El aislamiento nos obligó a convivir con agresores que viven en la misma casa. La experiencia en la pandemia de muchas mujeres, como la mía, transcurrió entre gritos, peleas, golpes, insultos, llantos. Muchas mujeres tratamos de sobrevivir a dos contextos: covid y violencia de género.

Para muchas de nosotras la casa no fue un lugar seguro, no fue un refugio, por el contrario, permanecer en ella fue una obligación que puso en riesgo nuestras vidas.

Nada nuevo. La pandemia sólo vino a reafirmar algo que ya sucedía en este país. Las llamadas de auxilio denotaron que los principales agresores eran hombres: novios, parejas o esposos de quienes pedían ayuda. La mayoría de las llamadas denunciaban violencia doméstica, pero también acoso, hostigamiento, violación y abuso sexual. Las víctimas eran mayoritariamente mujeres y niñxs.

Hoy, que ha quedado atrás como ruinas de una guerra sin ganadores, sonrío por el hecho de existir y pienso que ojalá todas las mujeres a mi alrededor tejan, construyan o se dejen encontrar por una red de apoyo y ternura que comience con las amigas, las vecinas, las madres, las tías, la escucha de sus pares.

Ojalá que hoy todo sea un recuerdo que te taladre. Ojalá que sanes. Ojalá que duela menos.

Ojalá que hoy estés viva y puedas contarlo. Ojalá que no tengas que contarlo nunca más.

/ Foto: Unam

Metztli Molina Olmos integró la primera generación de la Unidad de Investigaciones Periodísticas / Corriente Alterna. Su testimonio lo presentó en el Homenaje a Elena Poniatowska, en marco de la Fiesta del Libro y de la Rosa, durante un diálogo que se desarrolló con la escritora y periodista homenajeada y la Dra. Rosa Beltrán, coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM.

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