Investigación de Birmex para suero de caballos anti covid-19
/ Foto: Violeta Santiago

Suero de caballos contra el covid-19: la investigación en México para salvar pacientes graves

Odarys Guzmán, estudiante; Violeta Santiago, reportera / Corriente Alterna | publicado el 27-10-2021

Máximo y Cayetano tienen el pelaje brillante y miden casi dos metros de altura. La primera impresión es que lucen como cualquier otro caballo, pero guardan algo en su interior que los hace especiales: su sangre. Se trata de los primeros dos caballos en llevar en las venas una fracción del virus que causa el covid-19. Y lo están combatiendo.

Estos caballos forman parte de una investigación desarrollada por los Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex), la primera en el país que busca producir anticuerpos para elaborar un suero contra el covid-19 que sirva de tratamiento para salvar la vida de pacientes graves.

Pero ésta no solo es una historia de caballos y ciencia. 

Es una historia de cómo el carácter noble de los caballos ha hecho posible una investigación en la carrera contra el SARS-CoV-2. De cómo cultivamos nuestra salud en sus venas. 

Caballos en la lucha contra el covid-19
Máximo y Cayetano participan en la investigación para desarrollar un suero que combata el covid-19. En su sangre generan anticuerpos que se pueden procesar para crear una medicina que ayude a pacientes graves. / Foto: Violeta Santiago

En estos corrales se cultivan anticuerpos

Birmex es la farmacéutica de la Secretaría de Salud del gobierno federal. Desde 1981 desarrolla vacunas contra la poliomielitis, tétanos, hepatitis o influenza. También envasa y distribuye las vacunas anticovid de AstraZeneca y CanSino. Pero uno de sus productos estrella no existiría sin los caballos: a partir de su sangre producen antídotos contra víboras de cascabel y nauyaca, y contra el veneno de alacranes. Con este antecedente, ahora los caballos ayudan a crear un suero hiperinmune contra el covid-19.

—Los caballos poseen la capacidad de neutralizar el veneno de ciertos animales, como las serpientes o alacranes, cuando se les induce activos del veneno de forma vigilada —explica el médico veterinario Carlos Rubén Ortega Sánchez, enfundado en una pijama médica azul, quien da la bienvenida y hace de guía en un recorrido por las instalaciones de Birmex en Tecámac, Estado de México.

Los trabajadores se refieren a este lugar como “el rancho”, aunque en realidad son dos corrales de más de 2,000 metros cuadrados cada uno, emplazados en la esquina de un complejo de oficinas y laboratorios del Servicio Nacional de Sanidad Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), la dependencia gubernamental encargada de contener enfermedades y plagas en animales y productos agrícolas. 

El olor a excremento y forraje no es gratuito: en este lugar conviven 146 caballos que se alimentan de avena en greña, alfalfa y grano rolado. Reaccionan con curiosidad frente a las visitas. Cuando relinchan, parecen reír.

Los caballos que ya se ocupaban para producir anticuerpos contra venenos de serpiente o alacrán no eran candidatos para producir un suero contra el covid-19: es mejor que se especialicen en un solo tipo de anticuerpo, expone el veterinario Carlos Ortega. 

Por eso, a finales de febrero de 2021, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) donó 60 caballos Santa Gertrudis, una raza mexicana desarrollada en un campo militar de Chihuahua más grande la Ciudad de México, que se distingue por ser fuerte y de carácter dócil. Este tipo de caballos suele participar en los desfiles militares.

Durante casi siete meses los 60 caballos Santa Gertrudis se adaptaron a la vida diaria en Birmex. Cuando alcanzaron la media tonelada de peso hubo seis caballos que recibieron el pinchazo con el “líquido inmunizante”. Se trata de una sustancia desarrollada por el Instituto de Biotecnología (IBT) de la UNAM con la molécula del virus SARS-CoV-2 que detona el proceso de infección: “la llave” con la que el virus entra a las células humanas para infectarlas, según explica el investigador Octavio Tonatiuh Ramírez Reivich.

La formación de defensas en los caballos es similar a la que desarrollamos los humanos cuando recibimos una vacuna. Solo que los caballos producen muchos más anticuerpos y estos se pueden extraer, purificar y aplicar como sueros hiperinmunes, de manera segura, en las personas. 

Con seis inmunizaciones recibidas, Máximo y Cayetano son los que van a la cabeza en la investigación de anticuerpos equinos para tratar el covid-19. El 25 de octubre Birmex informó que hubo buenos resultados en la generación de anticuerpos y que se les extrajeron ocho litros de sangre para avanzar en la investigación.

—Tienen el privilegio de aportar o de ayudar a la recuperación de los pacientes graves de covid-19. No solo es romper el ciclo de la infección, la apuesta es reducir las complicaciones de la enfermedad. Evitar que los pacientes graves pierdan la vida.

Mientras dice esto, el veterinario Carlos Ortega observa a la distancia a un imponente ejemplar color chocolate comer su avena, tranquilamente. Su nombre es Espanto.

Caballos Santa Gertrudis
Espanto es uno de los 60 caballos “Santa Getrudis” que donó la Sedena para la investigación de Birmex. Ahora vive en las instalaciones de Tecámac, en el Estado de México. / Foto: Violeta Santiago

Una forma de amistad

El suero hiperinmune para tratamiento del covid-19 podría desarrollarse a partir de otros animales, como los ratones, pero los caballos cuentan con un gran volumen de sangre, lo cual permite recolectar más anticuerpos. Además, su plasma se separa fácilmente sin requerir máquinas centrífugas.

No obstante, la principal razón para ocupar caballos es su docilidad: “Los caballos con los que trabajamos tienen la capacidad de adaptarse y cooperar”, dice Ortega.

—Uno quiere apapacharlos todo el día. Hay que entender que no es así, pero tampoco los podemos tener como máquinas. Son una especie que siente, como cualquier otro ser vivo. Responden a las caricias y al buen trato —añade Jorge Macías.

Macías llegó hace dos décadas a trabajar en las caballerizas de Tecámac. Iba por su servicio social cuando era estudiante de la UNAM. “Pero me quedé”, relata mientras abraza a un caballo marrón que inclina el hocico hasta quedar a la altura de su cuidador.

Suero de caballos contra covid-19
Jorge Macías destaca la nobleza de los caballos que participan en el desarrollo de diferentes tratamientos médicos, como antídotos para venenos de serpientes o alacranes y, ahora, en el suero para tratar el covid-19. / Foto: Violeta Santiago

Los seis veterinarios de la UNAM que cuidan los caballos en Tecámac han laborado tanto tiempo ahí, que han visto llegar y morir caballos con los que compartieron hasta 20 años de vida.

Como Fernando Vázquez, a quien siempre le han gustado los caballos. Trabaja aquí desde hace 23 años: “Desde que Birmex se llamaba Instituto Nacional de Higiene”, explica. 

Lo que más le llama la atención es el comportamiento social de estos animales. Dice que los caballos respetan a los ejemplares más viejos y que se quieren tanto entre ellos, que experimentan una forma de amistad. Así que si un caballo enferma, también tienen que sacar a su mejor amigo del corral para que no se ponga triste

—Mi favorito era Tambor. Le daba piloncillo como premio o le ponía piedras de sal. Pero ya murió. Cuando se te muere un caballo duele mucho. 

No todos los equinos que habitan en las caballerizas de Tecámac son pura sangre, hay algunos que fueron rescatados de situaciones de maltrato… o de terminar en el rastro. 

—¿En el rastro? Yo creía que eso solo era para las vacas.

—¿Acaso nunca ha comido en la calle?

Una mula rojiza se acerca. Tiene hocico de caballo y orejas de burro; parece curiosa. Se llama Frijol y nació aquí, en Birmex, de una yegua que llegó preñada. Convive con ejemplares de raza y caballos salvados de convertirse en tacos, que descansan, comen o se acicalan mutuamente con pequeñas mordidas en el lomo.

Mula roja de Birmex
Frijol convive con más de un centenar de caballos ‘pura sangre’ y de otras razas. Mientras se ponen al servicio de la ciencia médica, algunos ejemplares tienen una segunda oportunidad de vida. / Foto: Violeta Santiago

Ocho litros de sangre de caballos

En el interior de una nave industrial ubicada entre los dos corrales, Alejandro Mariscal, trabajador de la farmacéutica desde hace 30 años, conduce hasta una caballeriza individual a una yegua de cabeza pinta, especializada en producir sueros antialacrán. En el pelo del muslo izquierdo trasero lleva marcado su número de control, el 188. Prefieren llamarla Lorena.

—Todos tienen un número para efectos de control de la producción, pero para el trato con ellos preferimos llamarlos por su nombre —comenta Carlos Ortega.

Mientras Alejandro juega con el fleco rubio del crin de Lorena, Ortega simula con ella cómo se liga el cuello de un caballo para resaltar la vena yugular —se debe rasurar, primero, y aplicar anestesia local — y extraer ocho litros de sangre en grandes bolsas plásticas con líquido anticoagulante. Aunque hoy abundan caras desconocidas, Lorena apenas se inmuta.

Este proceso suele realizarse entre las cuatro y cinco de la mañana. Después los caballos van a desayunar, mientras su sangre se separa en tres franjas: un líquido amarillo, que es el plasma; la banda gris de las plaquetas, y otro líquido carmesí de glóbulos rojos. Birmex solo requiere el plasma, rico en anticuerpos, así que vuelve a transfundir las plaquetas y los glóbulos rojos a los caballos donantes. De esta manera pueden participar en la sangría durante días consecutivos.

El plasma se envía a los laboratorios de Birmex en la Ciudad de México para su procesamiento. Según la concentración de anticuerpos es la cantidad de sueros individuales que se producen. De 160 litros de plasma pueden salir hasta 5 mil dosis de suero antialacrán y casi 3 mil de antiviperinos. 

—¿Y para el suero anticovid?

—Todo va a depender del nivel de anticuerpos que produzcan. Esto lo vamos a ir monitoreando. Si viene muy concentrado podremos obtener mayor cantidad de dosis, y si no viene tanto, bueno, pues bajará el número —explica Ortega.

De salir bien la investigación, el veterinario augura que los sueros equinos anticovid podrían ayudar a tratar pacientes graves de covid-19 en algún momento del 2022.

Sangre de caballos con anticuerpos contra covid-19
De los caballos se extraen ocho litros de sangre, explica el veterinario Carlos Ortega. Luego se recupera el plasma rico en anticuerpos y se procesa hasta formar un suero hiperinmune. / Foto: Violeta Santiago

Los sueros equinos en América Latina

Hay dos antecedentes de éxito de los sueros equinos anticovid en América Latina. En enero de 2021 Argentina aprobó su uso como tratamiento para pacientes graves; la investigación publicada en la Revista Argentina de Terapia Intensiva expone que el suero redujo la mortalidad en 45% de los pacientes y disminuyó el uso ventiladores mecánicos en 36%. En Brasil, el Instituto Vital de la Universidad de Río de Janeiro desarrolló un suero, también con caballos, que neutralizó la infección en 50% de los pacientes con covid-19 y tuvo menos riesgo de infección que una transfusión de plasma humano.

En México, por su experiencia con los antídotos, Birmex había considerado la idea de usar caballos para producir anticuerpos contra el covid-19. La decisión se afianzó cuando el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud de la Secretaría de Salud, Hugo López-Gatell, viajó a Argentina a principios de año para evaluar el uso de la vacuna rusa Sputnik. 

—Ahí supo del tema.Con el expertise en México hubo interés para tratar a pacientes graves de covid-19, pues el suero detiene la reproducción del virus; por lo tanto, evita los daños en los órganos vitales —dice vía telefónica el doctor Pedro Zenteno, director de Birmex.

La investigación en México apenas está en la fase inicial. Las primeras pruebas del funcionamiento del suero anticovid, a partir de la sangre de caballos como Máximo y Cayetano, se realizarán en placas in vitro, luego en animales y después en personas. Solo entonces se solicitarán los permisos a la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).

Investigan suero de caballos para covid-19
La farmacéutica estatal Birmex se encarga en México de la investigación con caballos para crear sueros ricos en anticuerpos que sirvan de tratamiento contra el covid-19. / Foto: Violeta Santiago

Confiar en el vínculo 

Los caballos que habitan en las instalaciones de Birmex en Tecámac pueden vivir hasta 20 años. “Cuando pasan a la tercera edad pierden los dientes y ya no comen igual; entonces los retiramos de la producción de suero, pero se quedan viviendo aquí”, explica Fernando Vásquez.

A menos de cinco kilómetros de ahí se construye el nuevo Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, en la Base Aérea Militar número uno de Santa Lucía, cuya torre de control se alcanza a distinguir por encima de la barda perimetral de los establos.

Pese a la cercanía, los veterinarios manifiestan no estar demasiado preocupados por el ruido que habrá cuando los aviones despeguen y aterricen tan cerca. Confían en su vínculo con los caballos. A veces han tenido que meter a los corrales un tractor para hacer limpieza y, aunque al principio algunos caballos se asustaban, con el tiempo parecieron entender que nadie les haría daño. 

Fernando y otro veterinario abrazan a un potrillo. Nació hace un par de meses, pero ya es lo suficientemente fuerte como para sacudir a ambos trabajadores. Cuando sea adulto también se dedicará a producir sueros hiperinmunes.

Para entonces, confía el personal de Birmex, el suero de caballos contra el covid-19 debería estar salvando vidas.

Fernando Vásquez, veterinario de Birmex, dice que el carácter generoso de los caballos los lleva a formar lazos de amistad y confianza, incluso con sus cuidadores. / Foto: Violeta Santiago

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