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Durante la inauguración de la 48 edición del Festival Internacional Cervantino, realizada sin público en el Teatro Juárez, la Presea Cervantina fue otorgada al personal de salud de Guanajuato, por su labor en el combate a la pandemia de COVID-19. El reconocimiento fue recibido, en nombre del gremio, por el doctor Alfonso Delgado Vargas. Foto: Cortesía FIC

México celebra su primer Cervantino sin Guanajuato

Jorge Cruz, becario / Corriente Alterna el 17 de octubre, 2020

Ciudad de México. A causa de la pandemia de COVID-19, el Festival Internacional Cervantino (FIC), uno de los encuentros culturales más importantes del mundo, por primera vez se celebró exclusivamente por vía digital y la primera también en la que las calles y foros de Guanajuato no son el escenario principal. En su edición número 48, que se clausura este domingo 18 de octubre, toda la oferta se trasladó a espacios virtuales.

Salvo por el año 1985, cuando el Cervantino se canceló por la emergencia derivada de los sismos de septiembre previo, este festival se ha celebrado en las calles de Guanajuato año con año, desde 1972. Sólo la crisis sanitaria mundial ha detenido esta tradición.

“Las instituciones no estábamos preparadas para todo esto”, reconoce Mariana Aymerich Ordóñez, directora general del Festival Internacional Cervantino. “Todo esto de la pandemia nos cambió (…). Definitivamente lo presencial no tiene comparación, no hay manera de compararlo con lo que ves a través de pantallas”. No obstante, destacó, las herramientas tecnológicas modernas también abren la posibilidad de llevar el Cervantino más allá de Guanajuato, a un público mayor que aquel que se encuentra en los foros de asistencia presencial.

“Un festival –detalló la funcionaria– es un momento extraordinario, en un lugar extraordinario, en un tiempo determinado, en los que vas a ver cosas que tú sabes que no puedes ver normalmente. Eso es lo que estamos tratando de hacer (en esta 48 edición digital del Cervantino): que sea disfrutable para el público, pero definitivamente no es lo mismo una obra de teatro en vivo, un concierto en vivo, a lo digital. No podemos pretender que el público disfrute igual el teatro a través de pantallas, eso es indiscutible. Ese contacto humano es valiosísimo y ahorita no lo podemos tener.”

Debido a estas limitantes, el Cervantino no tendrá 19 días de duración, como lo hace habitualmente. Durará sólo cinco. También reducirá sus actividades: el año pasado contó con 295; esta edición tendrá solo 50 actividades a distancia. 

“Un festival virtual de 19 días era demasiado –señala Aymerich–. Íbamos a saturar al público, y aún así tenemos más de 500 artistas de 13 países; el número es bastante amplio, incluso diría que nos pasamos un poco. No es lo mismo estar en un festival presencial, porque ahí te programas, pides tus días de vacaciones; en cambio, en la virtualidad tienes que acortar mucho los tiempos y la oferta, para que pueda ser exitosa.”

La intención, explicó, es que incluso con menor oferta, la difusión de las actividades a través de internet, radio y televisión permita llegar a un público mayor al de años anteriores (400 mil personas en 2019). Pero la verdadera apuesta, subrayó, está en las siguientes dos ediciones del festival. 

Preparando el futuro 

“Las ediciones que vienen tendrán que ser más especiales –aseguró Aymerich Ordóñez–: La de 2021 porque será el regreso de todas las actividades (presenciales), y la del 2022, porque es el 50 aniversario del Cervantino y ya estamos trabajando para que sea inolvidable.”

Tal como reportó la Secretaría de Desarrollo Económico Sustentable del gobierno de Guanajuato en mayo, esta entidad perdió al menos 50 mil empleos a causa de la pandemia de COVID-19, impacto económico al que se suma la cancelación de las actividades presenciales del Cervantino.

“A nivel global todos estamos sufriendo –advirtió la directora del festival–, y en Guanajuato el Festival Cervantino es de las actividades que mayor aporte económico generan para los prestadores de servicios, los hoteles, los restaurantes. Por ello, estamos platicando varias estrategias de difusión y promoción junto con la Secretaría de Turismo del estado, para que la gente siga teniendo a Guanajuato en su radar, para que vengan en cuanto la situación del COVID-19 lo permita, y que en el 2021 podamos volver con un festival mucho más fortalecido.”

La bruja de Texcoco, artista presente en la primera versión digital del Festival Internacional Cervantino. Foto: Cortesía FIC.

Artistas en auditorios vacíos 

Migrar las actividades del Cervantino de los espacios presenciales a los digitales representó, tal como señaló su directora, diversas dificultades en materia administrativa. Pero el verdadero reto fue repensar esos contenidos artísticos, y adaptarlos a lo que la tecnología permitía; y esto no fue resuelto por funcionarios públicos sino por los creadores mismos.

“Sin duda, lo que más pega de la cancelación de actividades presenciales en el Cervantino es la ausencia del público –reconoce Ana Rodríguez, manager del conjunto de jazz Troker, que este año presentó en el festival el espectáculo ‘Singular-Plural’–. Pega no tener a la gente en vivo, no tener el aplauso, en el mejor de los sentidos. Un aplauso le puede hacer mal al ego, pero el aplauso es lo que ayuda al alma a sentirse viva, a sentirse conectada.”

Aun cuando Troker ya había participado en actos culturales digitales, esto se hacía “enviando material de algo ya grabado”, explica Rodríguez. Nunca materiales pensados directamente para entornos virtuales. Para el Cervantino, en cambio, este colectivo artístico tuvo que encargarse por primera vez de la traducción de su propuesta musical a un lenguaje visual-sonoro.

“Como colectivo artístico, es muy interesante que te pongan otro reto enfrente, ver cómo lo solucionas y también descubrir que hay otros procesos creativos, que te llevan a otras cosas. Esta es la primera vez que hacemos así: por ejemplo, en esta edición del Cervantino, el uso de la palabra fue muy importante para nosotros, se lee durante la presentación, y eso es muy diferente a hacer uso de la palabra cuando uno de los músicos habla entre canción y canción, la atención del público es distinta. Entonces, no tenemos la calidez de la gente en vivo. Pero tenemos la oportunidad de transmitir mensajes de otra manera y eso ha sido muy importante para explorar.”