CU
El día que amaneció dos veces

/ Foto: Eunice Adorno

Volver a vernos: el retorno presencial en la Fiesta del Libro y de la Rosa

Jennifer Turrubiartes, estudiante y Violeta Santiago, reportera / Corriente Alterna el 23 de abril, 2022

Tras dos años de pandemia, la Fiesta del Libro y la Rosa volvió a realizarse de manera presencial. Con el lema de “En el camino: resistencia e imaginación”, la feria literaria arrancó con el festejo del ícono de la resistencia femenina en la literatura mexicana: Elena Poniatowska.

Tres generaciones se dieron cita en la explanada del Centro Cultural Universitario, al sur de la Ciudad de México, para asistir a la Fiesta del Libro y de la Rosa (del 22 al 24 de abril) con una vuelta a la presencialidad total tras de dos años de encierros y escenarios virtuales en los eventos culturales, a raíz de la pandemia por covid-19.

La Fiesta inició actividades con un homenaje a Elena Poniatowska, periodista y escritora que este 2022 cumple los 90 años de edad. Bajo una gigantesca carpa blanca, en un foro que llevó su nombre, personas jóvenes —los menos— y un público variado se reunió para escucharla.

Mientras el espacio se llenaba aguardando la llegada de la escritora, Amairany Sánchez, estudiante de Ciencias de la Comunicación y voluntaria de la Fiesta, se mostraba entusiasmada por ver el movimiento de personas que, aunque con cubrebocas, representaba la vuelta a los encuentros cara a cara desde la Unam.

A diferencia de otros jóvenes voluntarios que admitieron no conocer a Poniatowska, Amairany mencionó: “Yo creo que Elena es una escritora muy versátil, puede llevarte de un texto tan ameno como  un cuento,a un paisaje incómodo como lo es su libro sobre el 68, donde la temática realista te hace sentir mal, pero es eso, el realismo de su texto nos incomoda”.

Uno de los pocos jóvenes que arribaron al evento fue Luis Ricardo, de 20 años. En realidad, suele disfrutar más del manga, pero acudió a escuchar de viva voz a Poniatowska porque la considera “su puente con la literatura”. Entre sonrisas y una voz amena, dijo que, aunque comenzó a leerla por recomendación de su madre, cayó envuelto en su obra porque “escribe de manera sin igual”.

Elena Poniatowska en la Fiesta del Libro y de la Rosa
Elena Poniatowska asistió a la Feria del Libro y de la Rosa, que se realizó completamente presencial tras dos años de pandemia. / Foto: Eunice Adorno

Un homenaje dialogado

La llegada de Elena Poniatowska se percibió gracias al remolino de reporteros y fotógrafos que se formó en torno a su figura para robarle una foto. Luego de la inauguración de la Fiesta del Libro y de la Rosa, Elena, completamente de blanco —desde los tenis hasta el suéter—, segura y calmada subió por los tres escalones hasta el escenario. 

Durante los últimos dos años pandémicos Elena contó que se la pasó escribiendo. “¿Qué voy a decir?”, le contó al público, al referirse a la invitación a este evento. Pero como además de escribir, también se dedicó a cuidar de los suyos a través de la comunicación, le surgió una idea: que le gustaría, más que nada, escuchar las experiencias de estudiantes, de cómo vivieron la contingencia.

Así fue como siete estudiantes universitarios —cinco de ellos, de esta Unidad de Investigaciones Periodísticas— contaron sus experiencias: madurar a fuerzas y hacerse cargo económicamente del hogar; enfrentar el miedo de salir a perseguir los sueños ante el riesgo de enfermar; ser estudiante y madre de una niña pequeña  simultáneamente; dar asesoría psicológica vía telefónica desde la sala en medio de la vida familiar cotidiana; resistir el encierro en un entorno de violencia familiar y de género.

La calidez de Elena se reflejaba en su postura mientras escuchaba atentamente cada uno de los testimonios de los estudiantes. Para ella, mencionó tras finalizar las intervenciones, el vivir de la pandemia plasmado en estas experiencias es digno de un libro al estilo de La noche de Tlatelolco.

En entrevista para Corriente Alterna, Asunción Cabrera, una de las estudiantes que compartió su vivencia en el homenaje, precisó que el hecho que el Gobierno de México no celebrase a la escritora por sus 90 años —el homenaje de la Unam es el único, hasta el momento— refleja el canon literario patriarcal, donde se visibiliza únicamente el trabajo de los hombres. Entre más explica el grado de misoginia en nuestro país, la cara de Asunción refleja coraje y su voz sube de tono al pronunciar la necesidad de reconocer tanto a Poniatowska como a otras mujeres escritoras.  

Aldo Canedo, otro de los jóvenes que contó su experiencia, consideró que traer a Poniatowska al evento fue importante, ya que piensa que la lectura de sus textos en México no han sido promovidos adecuadamente. Por ello que se alegra de que estos eventos culturales ya se realicen de manera presencial y que se festeje a la periodista que “más ha incomodado al gobierno por haber documentado diversos momentos de relevancia social de México”. 

Mientras Aldo terminaba de compartir su testimonio en el foro, Bruno, de 18 años, uno de los pocos jóvenes sentados entre el público, escucha a “su fortaleza” —como él se refiere—, pues explicó que Elena representa a una mujer fuerte que ha llevado lejos el talento de los mexicanos con su voz. Al igual que el resto del público, el joven extrañaba estas fiestas donde aparte de “gastar sus ahorros”, puede encontrarse con sus autores favoritos, como Benito Taibo.

Estudiantes contaron sus testimonios en la Fiesta del Libro y de la Rosa
El homenaje a Elena Poniatowska se transformó en un espacio de comunicación y escucha hacia los estudiantes y sus experiencias durante la pandemia. / Foto: Eunice Adorno

Recuperar la presencialidad

Tras finalizar el homenaje, Elena se instaló en una carpa contigua. Una larga fila se creó en pocos minutos, con decenas de personas ansiosas por una firma. Pese al cansancio, no hubo trazo o foto que negara: Poniatowska hasta posó, divertida, frente a unos inflables gigantes con forma de auriculares. 

A diferencia de la audiencia del foro, la fila estaba repleta de personas jóvenes, muchos, menores de veinte años que había leído su obra y estaban ansiosos por conocerla. De repente se anuncia que solo habrá firma de un libro por persona, para no agotar a la escritora. Por fortuna, la mayoría solo lleva un ejemplar. Y el que más se repite es el que habla sobre la masacre de estudiantes en 1968.

“La obra de Elena sobre Tlatelolco es la que más me ha gustado, la que más me ha pegado”, mencionó Sofía Oropeza, de 19 años y estudiante de segundo semestre de Derecho. “No es hasta que lees los testimonios que te das cuenta de la gravedad y de la magnitud del suceso”.

Diego Carranza, de 19 años, estudiante de Ciencias Políticas, aguardaba su turno en la fila con La noche de Tlatelolco en mano, pues consideró que esta obra “es fundamental para entender a México”. 

Pero además de la oportunidad de ver a la escritora, para jóvenes como él, la Fiesta se trató del primer evento presencial de su vida universitaria.“Desde que entré hace dos años a la facultad, me urgía volver a presenciales para tener este tipo de eventos. No hay nada como la presencialidad”, comentó Diego.

No es poca cosa. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Hábitos y Consumo Cultural 2020, elaborada por la Unam, ir al cine, museos, conciertos y librerías representaban las principales cuatro actividades culturales que las personas realizaban antes de la pandemia, mientras que leer era la práctica cultural más común. Las restricciones de los encuentros presenciales, para contener la propagación del virus, cambió esto. Entonces las actividades en línea como tomar cursos o ver vídeos por streaming se volvieron las dominantes.

Como Diego, Sofía coincidió en lo especial que es volver a las actividades culturales de manera presencial. “Regresar a estos eventos a ver la cultura viva, no en Zoom, no en un post de Instagram o una página de Facebook, regresar a ver a los libros y la gente, a los autores, es lo que más me emociona”, agregó la estudiante.

Con el paso de los minutos, la fila se disolvió y el tumulto que acompañaba a Elena se disipó entre las carpas de los foros, talleres, conferencias y lecturas de esta edición de la Fiesta del Libro y de la Rosa, ya sin pantallas como intermediaras. 

Tras dos años, con los libros de fondo, finalmente era posible volver a vernos.

Elena Poniatowska en la UNAM 2022
El ánimo festivo se reflejó en la escritora como en los jóvenes que se acercaron por una firma o una fotografía. / Foto: Eunice Adorno