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Adiós al tabú: hablemos de sexualidad en la discapacidad

Gilemy Montiel, reportera; María Luisa López, mentoría / Corriente Alterna el 3 de marzo, 2024

Del 18 al 20 de octubre se llevará a cabo en la Ciudad de México el Primer Congreso Internacional de Sexualidad en la Discapacidad, donde se abordarán realidades y desafíos que enfrenta este sector de la población

Abuso sexual, erotismo, violencia obstétrica, uso de juguetes sexuales, ayudas técnicas y la polémica percepción de la asistencia sexual, serán algunos de los temas que se abordarán en el Primer Congreso Internacional de Sexualidad en la Discapacidad: Realidades y Desafíos, con sede presencial en la Ciudad de México (CDMX), entre el 18 y el 20 de octubre.

“Los gobiernos no garantizan nuestros derechos, y en materia de sexualidad, mucho menos. Enfrentamos barreras culturales, físicas y en las comunicaciones. Para nosotras no hay educación sexual ni servicios de salud especializados. A las personas con discapacidad se nos niega el placer y la reproducción”, señala Jen Mulini, fotógrafa, periodista y tallerista sexual, a nombre del Comité Organizador del congreso, que incluye colectivos de la sociedad civil como el Instituto Mexicano de Sexualidad en la Discapacidad (Imsedis) y la Fundación Mandala.

El encuentro internacional que se realizará en las instalaciones del Instituto de Discapacidad de la CDMX —también parte del comité organizador—, tiene como objetivo difundir el conocimiento generado en torno al tema por personas con discapacidad (PcD), familiares, activistas, servidores públicos, estudiantes y profesionales de la educación y la salud, para promover e impulsar avances en la atención integral de la sexualidad de este grupo social, que en México supera oficialmente los 7 millones de personas.

Mientras en Dinamarca, Holanda o Japón se reconoce como un derecho de salud a la asistencia sexual para PcD, “en México, por ejemplo, aún se confunde erróneamente con el trabajo sexual y no es así”, enfatiza Roxana Pacheco, directora del Imsedis.

“La primera es de carácter instrumental, es un apoyo para que una PcD acceda a su cuerpo o el de su pareja con asistencia de una persona especializada, así que vamos a desmitificar esa figura, pero hay muchos otros mitos en torno a la sexualidad de las personas con discapacidad”, específica Pacheco.

Roxana recurre a otro ejemplo, a partir de su propia historia. Resultado del accidente que sufrió hace ya casi 15 años, quedó sin sensibilidad en su cuerpo de los pechos hacia abajo y sin control de esfínteres.

“Del orgasmo ni hablamos, con espasticidad —afección en la que los músculos están tensos o rígidos—, entre otras complicaciones; pero yo decidí que no iba a vivir así. Quienes tenemos una lesión en la médula espinal sabemos que es muy difícil, pero hice mi mayor esfuerzo y lo pedí: esto también es mi cuerpo y les toca, me tienen que ‘arreglar’. De tal modo que desarrollamos un protocolo y pude recuperarme.

“Pero esto casi nadie lo hace, porque se requiere de un cambio cultural y que el tema de la sexualidad se vea como parte del cuerpo, de la salud, y en un modelo psicosocial, integral, no sólo médico. El tema tiene un rezago a nivel internacional, no hay grandes iniciativas; hablar de rehabilitar el piso pélvico como de rehabilitar una pierna o un brazo, pues no… Sugerirlo en genitales se vuelve escandaloso”.

Para Pacheco, ser una PcD no significa sino ser como cualquiera: diferente. Entre risas, pregunta: ¿Qué sigue en orden de importancia después de respirar y comer…?

“Creo que todas las personas lo sabemos: ¡Síii, el sexo! Es parte de estar vivos, de expresarnos en todas las maneras posibles en nuestra vida diaria, parecería una obviedad o algo que no se tuviera que hablar, porque es algo ‘automático’, pero sí, tenemos que hablar de sexualidad”.

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Foto: Comité Organizador Primer Congreso de Sexualidad en la Discapacidad.

Contra prejuicios y mitos: sexualidad en la discapacidad

Las personas con o sin discapacidad tienen las mismas necesidades y deseos sexuales y a pesar de que para las segundas, –en teoría– ha dejado de ser tabú, lo sigue siendo, coinciden en señalar Ruth Francisca López, directora de Indiscapacidad CDMX y mujer de talla baja, y Eliseo Guajardo, titular de la Dirección Ejecutiva del Mecanismo Independiente de Monitoreo Nacional de la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

La Declaración de los derechos sexuales reconoce que la sexualidad es una fuente de placer y bienestar que contribuye a la realización personal y a la satisfacción general. Mientras que la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, establece en su artículo 23 el derecho al Respeto del hogar y de la familia, incluida la decisión de tener hijos y cuántos, y de vivir su sexualidad “de forma libre e informada”.

Sin embargo en México las PcD aún se enfrentan a diversas barreras que les impiden el pleno ejercicio de los derechos sexuales, entre ellos, justamente, la falta de información, precisa y accesible.

“Tenemos necesidades específicas, cada grupo y cada persona en cada grupo”, subraya Roxana Pacheco. “No es lo mismo una persona amputada que se quiere tocar, que una persona con parálisis cerebral”.

A la falta de conocimiento sobre el tema, se suman los prejuicios y la discriminación existente, que replican estereotipos sociales que asocian a las PcD con la infantilización, por ser “angelitos”, o su percepción como “seres asexuados”.

Eva Cruz, del comité organizador y madre de Alberto, un joven de 19 años con discapacidad intelectual, subraya: “Desafortunadamente siempre los vemos como nuestros angelitos, siendo que tienen derecho a reproducirse, a disfrutar de su sexualidad. Todos hablan de inclusión, pero realmente no hay tal en la cuestión sexual, laboral y de educación en México. Por eso creo que es muy importante este congreso”.

El encuentro, que incluirá alrededor de 15 talleres de educación sexual para padres, niños y jóvenes, es una iniciativa de y para PcD que debe tener un impacto posterior en los diferentes niveles de gobierno, locales y federales, considera Fermín Ponce de León, integrante del colectivo Inclusión con Equidad.

“Definitivamente la sexualidad en la discapacidad, en este país, pasa a ser un derecho negado, porque el paternalismo social que nos embarga nos lleva a omitir esa parte de nuestra condición humana. En ese sentido, este primer congreso busca tener ese impacto que se refleje en la implementación de políticas públicas que modifiquen nuestro panorama”, señala Ponce de León, quien es una persona con discapacidad visual.

Foto: Jen Mulini / Modelo: Sarai Vega.

En palabras de Itzel Hermida, coordinadora del colectivo Educación Especial Hoy, este primer congreso es “un llamado a la justicia sexual, pero también a la justicia educativa, como convocantes hacemos énfasis en que las personas con discapacidad debemos recibir educación sexual digna y especializada”.

“Para muchos, incluso al interior de las familias, las personas con discapacidad no tienen derecho a conocer su cuerpo, a explorarlo, no pueden tener novio o novia, y todo eso lo vamos a poner sobre la mesa la inclusión de la sexualidad en el sistema educativo es un derecho de todas las personas, con y sin discapacidad, especialmente en las escuelas públicas, hay mucho que hablar sobre ese tema y por eso apostamos”, concluye Itzel.

Si estás interesado en participar en el encuentro, de forma presencial o en línea para algunas de las actividades, puedes conocer detalles en este enlace.