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El día que amaneció dos veces
Clases presenciales, escuelas cerradas, infancias

Varias escuelas de Ecatepec permanecían cerradas el 9 de junio de 2021. Foto: Eunice Adorno / Corriente Alterna.

Sin agua y sin insumos sanitarios. El difícil regreso a clases presenciales

La escasez de agua y de insumos sanitarios complica el regreso a clases presenciales en algunas escuelas públicas del país.

Dulce Soto, reportera; Adolfo Sánchez, Luz Cecilia Andrade, María Rocha, Jocelyn Álvarez y Luis Fernando Jarillo, estudiantes / Corriente Alterna el 12 de junio, 2021

Una manta presume una obra: la rehabilitación de los baños de la Escuela Primaria Jesús González Ortega, en la colonia Cardonal Xalostoc, Ecatepec, Estado de México. Sin embargo, esos baños no podrán usarse porque en esta colonia escasea el agua potable. 

Y, sin agua, la vuelta a las aulas se queda pendiente.

–Están arreglando varias colonias. Se dice que van a meter tuberías y que por eso ha sido la falta de agua –explica Montserrat Arellano, madre de dos alumnas de esa escuela.

Las calles aledañas se pierden entre el lodo que se formó tras excavar para renovar el drenaje, con la tierra que dejaron y las lluvias.

Antes de la pandemia, el municipio enviaba una pipa de agua una vez a la semana. Cuando no lo hacía, los padres y madres cooperaban un peso con cincuenta centavos por alumnx y compraban el camión-cisterna. 

Pero, eso, lo aceptaban antes de la pandemia de COVID-19. Ahora, aunque los contagios van en descenso, decidieron posponer el regreso a clases presenciales hasta que se resuelva el abasto de agua.

–Si no hay agua ¿cómo se lavan las manos los niños? Y, pues, imposible que puedan estar sanitizando –agrega Montserrat.

Aunque sus hijas, de 8 y 9 años, extrañan la escuela, ella apoya que terminen el ciclo escolar a distancia. Así que Montserrat pidió ir solo dos veces a la semana a la oficina, donde trabaja como asistente administrativa, para ayudarlas con las clases. Esto disminuyó su salario, pero prefiere no arriesgar la salud de las niñas.

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En esta escuela no habrá regreso a clases presenciales todavía por falta de agua. Foto: Eunice Adorno / Corriente Alterna.

El lunes 7 de junio, 1,631,235 alumnos y alumnas de 24,406 escuelas reiniciaron clases presenciales con modalidad mixta o escalonada en 15 estados del país, de acuerdo con datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Es decir que, de los 36,518,712 estudiantes de todos los niveles, solo 4.46% volvió a la escuela.

En Xalostoc cuestionan que la autoridad educativa llamara a regresar a los colegios sin brindar ningún apoyo. Por ahora, esta primaria seguirá vacía.

La escuela no se hace responsable

El 14 de junio regresarán a clases presenciales en la Escuela Primaria Octavio Paz, de Villa de Guadalupe Xalostoc, otra colonia de Ecatepec. Los padres y madres firmarán cartas responsivas porque la institución no responderá por ningún posible contagio.

La escuela no se hace responsable de algún contagio y, aparte, el seguro escolar no va a cubrir ese tipo de enfermedades, solo accidentes dentro de la escuela –afirma Blanca López, mamá de un estudiante de 11 años.

La otra condición que puso la escuela es que cada padre o madre done 200 pesos para adquirir gel antibacterial, jabón y cloro, que no les ha suministrado la SEP.

Lxs alumnxs irán a clases dos veces por semana. Lunes y miércoles, los de apellidos de la A a la L. Martes y jueves, de la M a la Z. El recreo será escalonado y el viernes no habrá clases.

Sin embargo, a Blanca no le convencen estas medidas, pues en esta escuela también hay escasez de agua. Su hijo, que padece asma, no regresará a clases presenciales todavía. La escuela se comprometió a mantener la enseñanza a distancia este ciclo escolar para quienes no vuelvan a las aulas.

–El agua cae en la madrugada. ¿Quién se va a parar en la madrugada a apartar agua para la escuela? –cuestiona.

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Algunas niñas y niños crecieron o subieron de peso durante el confinamiento y sus uniformes escolares no les quedan ya. Foto: Eunice Adorno / Corriente Alterna.

“Ya no les queda el uniforme”

Algunas madres se enfrentan a otro gasto: nuevos uniformes. 

Pero los bolsillos, sobre todo de las familias que viven del comercio informal, sufrieron un duro golpe durante el confinamiento. ¿Comprar nuevos uniformes, que cuestan entre 300 y 700 pesos, para las tres semanas que le restan al actual ciclo escolar? Ni pensarlo.

Los hijos de Blanca López, por ejemplo, cambian de escuela. Uno pasa a la secundaria. El más chico, termina el preescolar y entra a primaria. Su madre le pedía a las escuelas que los chicos vayan sin uniforme porque ya no les queda.

–No se me hace justo comprar nuevos uniformes. Ya no les quedan. Los dos crecieron, los dos engordaron, en esta pandemia –cuenta Blanca.

Contra el regreso a clases presenciales

En diversas escuelas de la Ciudad de México padres y madres votaron en contra de volver a las aulas. Un oficio colocado afuera de la primaria Níger, en la alcaldía de Tlalpan, informaba que 90% de la comunidad escolar se pronunció en contra el retorno presencial.

Alberto Herrera Sánchez, director de esta escuela pública, afirma que 20% de sus 444 estudiantes no contaba con herramientas tecnológicas para tomar las clases por internet al inicio de la pandemia. 

–A muchos  se les ha apoyado en estos meses con copias que recogen en el plantel, que a veces salen de mi bolsillo y otras de la copiadora de la escuela –sostiene.

En la secundaria Diurna 281 Tlacotalpan, también en la alcaldía Tlalpan, 84% votó en contra de regresar a clases presenciales. El profesor de música de esta escuela, Otilio López, comenta que la falta de agua, de internet y servicio de telefonía, complica el regreso. Además, el edificio está en reparación.

La situación es diferente en el Colegio México Bachillerato, en Coapa. Aunque esta escuela privada aún no regresó a clases presenciales, el profesor Miguel Remigio Morales afirma que ningún alumno ha tenido dificultades con la tecnología y que los maestros cuentan con apoyo de la escuela para que, en caso de no poder conectarse, asistan a sus instalaciones a impartir clases desde ahí.

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Foto: Eunice Adorno / Corriente Alterna.

Rodolfo Guerrero no envió a su hijo Miguel Ángel a la escuela. El niño vive con autismo y, aunque la escuela pública Aurora López Velarde Berúmen ya abrió sus puertas, el señor dice que ha visto noticias sobre otros países y le preocupa el contagio de menores y la falta de vacunas para ellxs.

–Fuera de las decisiones que tomen en las escuelas, yo no pienso llevarlo. Si en agosto no hay garantías, no lo llevo.

Los que regresan el 14 de junio

Hace pocos meses su abuelo murió de COVID-19. Por eso los tres hermanos Romero Torres sienten una mezcla de emoción y miedo por regresar a clases presenciales.

Bárbara, de 12 años, es la más emocionada. Comenzó su primer año de secundaria en línea y no conoce su escuela.

—A mí no me da miedo contagiarme, no me pasa nada, (lo que) me da mucho miedo es que se muera alguien más como mi abuelo, el covid es una enfermedad horrible.

A Santiago, de 10 años, le hace mucha ilusión jugar en el patio.

—Era libre, ahora me da mucho miedo contagiarme porque me puedo morir y nadie sabe qué hay después de la muerte. 

El más pequeño, Franco, a punto de cumplir cuatro, recién había comenzado el preescolar cuando las escuelas cerraron. Su padre, Antonio, considera que el regreso a clases presenciales es pertinente porque los niños deben convivir con otros niños. 

—Estoy consciente de que hay incertidumbre por los contagios que se puedan generar en el ambiente familiar, pero al menos, la persona que corre más riesgo en casa ya está vacunada. Y nos preocupa más la salud mental de nuestros hijos.

Combatir el distanciamiento

—Tengo niños que me dicen: “Teacher, cuando nos veamos, ¿vas a llevar tus títeres?”. Prefiero decirles que no sé, que a ellos aún no los vacunan. 

Ana Licona ha sido maestra desde kínder hasta universidad y ahora da clases en primero de primaria en una escuela privada de Naucalpan, Estado de México. Lleva más de 25 años siendo profesora y “nunca había sentido tanto estrés de hacer su chamba” como en la pandemia de COVID-19. 

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Foto: Eunice Adorno / Corriente Alterna.

El 4 de de junio se anunció el regreso a clases presenciales en el Estado de México. Ana considera que es necesario volver a pesar de los riesgos. 

—Los niños ya no aguantan, están al límite. Se enojan. Incluso pelean por zoom. Las mamás llevan un año entero con dobles y hasta triples jornadas de trabajo. A veces hay niños que no entran a clases porque sus mamás están enfermas. Tenemos miedo pero hay que imaginar cómo volver, mantener seguros a los niños y, al mismo tiempo, cuidar de nuestras familias y personas cercanas. Nos toca imaginar cómo combatir el distanciamiento que aprendimos con la pandemia… y mantenernos a salvo.