Su habitación.

Claudia Uruchurtu: el espacio que ocupa la ausencia

/ Corriente Alterna | publicado el 05-02-2022

Matilde es de la UNAM. La recogieron en Metro CU y la llevaron a casa de Claudia Uruchurtu en Nochixtlán, Oaxaca. Es una perra grande con problemas en la cadera, pero es fiel y tranquila. Nunca se escapa. No como Tobías; a ése lo rescataron en el pueblo y nunca se le quitaron las mañas. Si se sale de la casa no regresa en días.

Claudia siempre le abría la puerta de su casa a los perros, propios y ajenos. Su hijo cuenta que, en las tardes, solía llegar la jauría de la cuadra a echarse en el patio de la casa. Ahí se la pasaban horas, bajo la sombra de los árboles frutales del jardín, junto a Tobías y Matilde.

Pero los perros de la calle ya no vuelven más a casa de Claudia.

Cuando su madre y su hijo tuvieron que huir, pocos días después de la desaparición forzada de Claudia Uruchurtu, el 26 de marzo de 2021, cerraron la casa y no pudieron llevarse a Tobías y Matilde. Apenas les dio tiempo de llenar una mochila con lo indispensable para sobrevivir y seguir la búsqueda. Días después, cuando entendieron que no volverían, le pidieron a un vecino que les diera de comer a los perros.

La Fiscalía General del Estado de Oaxaca, que investigaba la presunta participación de funcionarios del municipio de Asunción Nochixtlán en la desaparición forzada de Claudia, determinó que ya no era seguro para su familia vivir ahí. Eran tiempos de la Jornada Nacional de Sana Distancia y un mensaje recorría el país entero ante la llegada del nuevo coronavirus: “¡Quédate en casa!”

A partir de ese día la familia de Claudia vive desplazada.

Nueve meses después, en los primeros días de enero de 2022, regresaron a casa. Esta vez, para desocuparla. Encontraron las plantas secas, los perros flacos, las puertas forzadas y una casa desvalijada.

Mientras impulsa la búsqueda de Claudia, la familia ha sido integrada al mecanismo de “protección para personas defensoras de derechos humanos y periodistas”. En medio de la cuarta ola de covid-19 y con un proceso penal en curso, la mamá, hijo y hermanas de Claudia empacan sus pertenencias a pesar de no querer hacerlo. “Nunca quisimos mover las cosas del cuarto de Claudia, queríamos que ella lo encontrara tal como lo dejó”, confiesa su hermana Sara mientras cierra las cajas de cartón. –Tampoco sabemos qué hacer con Matilde y Tobías.

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