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ALETHIA LOZANO ALIENTO OFUNAM

Foto: Eunice Adorno / Corriente Alterna

Podcast: La travesía pandémica de los alientos de la OFUNAM

Carolina Sánchez, estudiante; Alejandra Crail, mentoría / Corriente Alterna el 3 de marzo, 2024

Escucha aquí el podcast:

Entre las historias que surgieron tras la detección del virus Sars-Cov-2 en China, a finales de 2019, está la de los alientos, profesionales de la música que utilizan instrumentos que requieren del aliento humano para emitir sonido.

Todos padecimos al confinamiento, atestiguamos la saturación hospitalaria, vimos el inicio de una crisis económica y convivimos con un virus letal que súbitamente cobró millones de vidas. Pero, ¿cómo enfrenta un músico de aliento una pandemia que encuentra su riesgo en el aire, en la saliva y en la respiración?

Esta crónica sonora recupera la experiencia de vida de cuatro integrantes de la Orquesta Filarmónica de la UNAM (OFUNAM): Alethia Lozano Birrueta, flautista; Manuel Hernández Aguilar, clarinetista; Rafael Ernesto Ancheta Guardado, trompetista y Araceli Real Fierros, oboísta. 

Sus anécdotas personales son un registro del impacto de la pandemia en el sector cultural, uno de los más golpeados por el confinamiento y el cese de actividades consideradas no esenciales. 

Primero, se cancelaron las presentaciones y se instauró la virtualidad. Luego, cuando el semáforo epidemiológico marcó el regreso a los escenarios, los alientos quedaron rezagados: en una pandemia como la del Covid-19, soplar por la boquilla de un instrumento de aliento es un riesgo para sus ejecutantes y para quienes los rodean. 

Por ello, la primera medida fue dejarlos fuera de las presentaciones. Después surgieron alternativas poco efectivas como colocar mamparas de acrílico frente a cada músico. Se instauró una ligera desconfianza entre los ejecutantes. “Una compañera violinista nos venía como apestados. Nos volteaba a ver así como que la íbamos a contagiar”, recuerda Araceli Real.

Después de dos años, los alientos volvieron a los escenarios con público. Ha sido una larga espera tanto para la audiencia como para los músicos. Regresaron a la Sala Nezahualcóyotl, en el corazón del Centro Cultural Universitario. Es domingo y hay concierto. Es tiempo de tocar y escuchar el estruendo del aplauso al soplar la última nota.