La danza dejó el escenario principal del Palacio de Bellas Artes y asaltó sus pasillos, galerías y salas de exhibición. En el marco de la exposición “Partituras Corporales”, de la escultora Geles Cabrera(México, 1926), el recinto y Coordinación Nacional de Danza decidieron realizar una intervención coreográfica, pues la danza influyó en su práctica escultórica.
Joshua Sánchez, curador en jefe del Palacio, dijo que la intervención surgió porque “Geles Cabrera fue una de las primeras escultoras profesionales en México y al realizar la investigación para esta exposición, nos percatamos que la danza fue un factor clave para el desarrollo de su práctica escultórica. En ese sentido, nos parecía muy pertinente dialogar con otras disciplinas, particularmente la danza”. De ese modo nació COLOSOS.
La intervención coreográfica estuvo a cargo del bailarín y coreógrafo Diego Vega Solorza, quien fue seleccionado por la Coordinación Nacional de Danza, pues previamente desarrolló Cuerpos Arquitectos, un proyecto y laboratorio coreográfico que ha venido trabajando, en donde se vincula la danza, la arquitectura y las artes visuales.
La obra se desarrolló en todo el museo, comenzando en la zona de murales y culminando en el vestíbulo del Palacio. Esta intervención coreográfica presentada el 5, 6 y 7 de febrero forma parte de una serie de actividades impulsadas por la curaduría del museo con el objetivo de ampliar la visión y la manera en que se entiende el acercamiento a las exposiciones y la manera en que se vive el museo, aunado a esto, su apuesta más fuerte fue trabajar con estudiantes. El 3 de febrero, se abrió a la prensa el ensayo general en Palacio.
El trabajar con estudiantes de danza fue la manera de mantener afinidad con la línea de pensamiento de la escultora mexicana, quien no sólo fue pionera en su disciplina, sino que dedicó gran parte de su vida a la docencia. En ese sentido Joshua Sánchez destacó que, como museo, es fundamental para ellos trabajar con estudiantes.
La intervención estuvo repleta de retos, y de los más grandes que vivió Joshua Sanchez fue la gestión y logística, ya que “no estamos tan habituados a tener este tipo de proyectos en un espacio como esté, en parte de la gestión administrativa, pues nosotros lo iniciamos hace más de 8 meses para poder tener los permisos necesarios” y sobré todo remarcó que se enfrentó a la“ concepción previa sobre cómo deberían de funcionar los espacios.
La presencia de músicos acompañando en vivo a las y los bailarines dio un nuevo aire al Palacio.
Joshua Sánchez señaló que es necesario transformar la idea que tenemos sobre cómo se deben habitar los museos.
La intervención coreográfica que irrumpió el máximo recinto cultural de México.

Diego Vega Solorza dijo que el título COLOSOS surgió no sólo por lo monumental, sino por las emociones y energía que los cuerpos emanan. Foto: Diego Gutiérrez T.

“Esta intervención coreográfica es una invitación a que la gente esté más abierta al espacio, sonidos, murales y que tomen lo que pueda ser significativo”, dijo Joshua Sanchez. Foto: Diego Gutiérrez Tecuapacho

“Las piezas de Geles Cabrera me llevaron a pensar en las dimensiones, la fuerza y potencia de sus obras”, dijo Diego Vega Solorza. Foto: Diego Gutiérrez T.

Aunque Diego Vega ya había hecho otras intervenciones, esta fue la primera en centrarse en la arquitectura y en la obra de la escultora Geles Cabrera. Foto: Diego Gutiérrez T.

Estudiantes de danza ocuparon el recinto histórico, ampliaron la idea de quién y qué puede habitar el museo. Foto: Diego Gutiérrez T.

La intervención coreográfica buscó que el cuerpo pudiera verse y pensarse como una escultura. Foto: Diego Gutiérrez T.

La obra dancística sucedió entre el público del Palacio de Bellas Artes, no frente a él. Foto: Diego Gutiérrez T.

La obra se pensó para que, sin importar dónde estuviera el público, todos tuvieran vista de lo que sucedía. Foto: Diego Gutiérrez T.

Cada esquina se volvió diálogo con el Palacio integrando la historia del recinto al protagonismo. Foto: Diego Gutiérrez T.

Los ensayos y planeación iniciaron desde noviembre del año pasado, hasta su presentación a inicios de febrero. Foto: Diego Gutiérrez T.

En el ensayo general del 3 de febrero pulieron movimientos y todo quedó medido para la presentación. Foto: Diego Gutiérrez T.

Entre murales, escaleras y vestíbulos, la danza propone nuevas maneras de habitar un espacio destinado a la contemplación. Foto: Diego Gutiérrez T.

Los cuerpos no buscaban imitar las esculturas de Geles Cabrera, buscaban poder compartir una experiencia. Foto: Diego Gutiérrez T.

Una experiencia sensorial donde danza, escultura y arquitectura se fundieron en un mismo tiempo. Foto: Diego Gutiérrez T.

Sesenta cuerpos convergen en las escaleras del Palacio como una masa viva; la arquitectura es parte de la coreografía. Foto: Diego Gutiérrez T.

El museo una experiencia sensorial donde ver implica sentir, desplazarse y convivir con la obra Foto: Diego Gutiérrez T.

Diego Vega Solorza dijo que conectó la obra de Geles Cabrera con la danza y mostrar lo que el cuerpo puede ofrecer cuando baila. Foto: Diego Gutiérrez T.
