Foto; Mireya Novo / Cuartoscuro

COVID-19: la epidemia activa en México es 132% mayor a la aceptada por autoridades

Paris Martínez, reportero / Corriente Alterna | publicado el 05-10-2020

La población enferma de COVID-19 y con potencial para seguir transmitiendo la enfermedad en México, lo que también se conoce como “epidemia activa”, es más del doble de la reportada por las autoridades federales, según datos actualizados de la propia Secretaría de Salud.

El pasado 15 de septiembre, Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, aseguró en conferencia de prensa que México experimenta un “descenso de la intensidad de la epidemia de COVID-19”.

De acuerdo con López-Gatell, encargado de la estrategia gubernamental ante la contingencia sanitaria, este descenso se refleja en dos factores: una reducción de la “epidemia activa”, es decir, del número de personas enfermas que pueden contagiar a otras, y una disminución “progresiva” del número de personas que da positivo a la prueba de detección en comparación con las que dan resultado negativo.

En ambos casos las estimaciones presentadas por el funcionario quedan rebasadas por las cifras reales, generadas por la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud y documentadas en sus bases de datos históricas.

En cuanto a la “epidemia activa”, por ejemplo, el 15 de septiembre el subsecretario López-Gatell reportó 24 mil 735 personas enfermas en posibilidad de contagiar a otras, confirmadas por laboratorio. Pero los datos actualizados revelan una cifra mucho mayor: para ese día, en realidad había 57 mil 545 personas con la enfermedad activa confirmadas por laboratorio, una cifra superior en 132%.

Es decir, las personas con potencial de contagio eran más del doble de las reportadas.

Desde el 16 de julio, las autoridades sanitarias mexicanas ampliaron los criterios para el registro de la epidemia activa, sumando a los casos confirmados una cifra estimada de casos activos probables, pero sin resultado de laboratorio. Según este cálculo, al 15 de septiembre habría 35 mil 262 enfermos activos (24 mil 735 casos positivos confirmados por laboratorio y 10 mil 527 casos sospechosos).

Sin embargo, aun con ese cálculo alternativo realizado por la autoridad, la cifra actualizada de 57 mil 545 personas con la enfermedad activa es 63% superior a la difundida por el subsecretario López-Gatell.

Las gráficas estadísticas de casos activos que presenta la autoridad en las conferencias diarias sobre el comportamiento del COVID-19, dibujan una curva aplanada. Pero si se añaden los datos actualizados, se hace evidente que la “epidemia activa” es más del doble de la reconocida por la Secretaría de Salud en los mensajes que día con día dirige a la población.

Optimismo no es igual a positividad

El 15 de septiembre, el subsecretario López-Gatell también presentó como prueba del descenso de la pandemia en México el indicador denominado “índice de positividad”, que es la comparación porcentual entre el número de personas que dan positivo a la prueba de COVID-19 contra las que dan negativo.

Respecto a este parámetro, el funcionario informó con optimismo que sólo 38% de las personas analizadas han dado resultado positivo a la prueba de COVID-19, lo que representa, dijo López-Gatell, “siete semanas consecutivas en donde disminuye el número de casos de cada día”. 

No obstante, al hacer una actualización de los datos, el índice de positividad se eleva hasta 45%, cifra que es siete puntos porcentuales mayor a la reconocida.

Las estadísticas actualizadas revelan, además, que este índice de positividad de 45% se ha mantenido estancado al menos por tres semanas, es decir, no ha disminuido progresivamente en las últimas semanas, como presumió el doctor López-Gatell.

Rezago en los registros oficiales

Las autoridades responsables de informar sobre el estado que guarda la pandemia en el país insisten en que no existe ocultamiento de datos sobre su evolución, y aseguran que el retraso en la presentación de resultados es únicamente de 12 días; sin embargo, esta afirmación no es correcta.

Los registros de la Secretaría de Salud revelan que un número indeterminado de casos no ha sido contabilizado oficialmente, porque decenas de miles de pruebas realizadas a personas que presentaron síntomas llevan entre uno y ocho meses en espera de ser procesadas.

Según estos registros oficiales, al 2 de octubre de 2020, en México había 88 mil 356 pruebas con resultado pendiente, de las cuales 48 mil 945 (55%) tienen entre 13 días y 8 meses en espera de que el resultado sea inscrito en la base de datos oficial sobre COVID-19.

El rezago en el registro de pruebas y en la liberación pública de la información abarca todo el tiempo que la pandemia ha estado presente en México, ejemplo de ello es que aún hay una prueba pendiente de enero, y otra de febrero.

Además, de marzo quedan 31 pruebas pendientes de resultado, 335 de abril, 4 mil 242 de mayo, 7 mil 113 de junio, 11 mil 98 pruebas de julio y 12 mil 15 de agosto. De septiembre hay 53 mil 136 por sumarse a los registros.

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