El presidente López Obrador dice que el objetivo de su gobierno es mejorar el bienestar general de la población, pero académicos consideran que faltan políticas públicas para atender el “bienestar subjetivo”, aquel que incluye las experiencias individuales de vida y no sólo los criterios económicos.
El ingreso gradual a la “nueva normalidad” aumenta el riesgo de padecer ansiedad, depresión y trastorno por estrés postraumático. ¿Hay forma de adaptarnos a esta nueva realidad con un impacto mínimo sobre nuestra salud mental?
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