Cristina Rivera Garza: el lenguaje y la memoria contra la impunidad

En la sala Miguel Covarrubias, de la UNAM, la escritora Cristina Rivera Garza apartó la mirada del texto que leía y, por un momento, buscó con los ojos al público para sentenciar: “Esta es la verdadera maldición para ellos, ser dichos por ella, encontrarse dentro de la narrativa de la víctima”. Las 700 personas que abarrotaban el recinto, no desprendían la atención de ella, quien detrás del atril, leía. Durante la conferencia magistral Cuando la mano feroz de la impunidad te roza la piel, ofrecida el pasado 13 de abril, la escritora habló sobre la lucha que emprendió para buscar justicia por el feminicidio de su hermana Liliana, cometido hace más de 30 años. 

Rivera Garza desarrolló la historia del feminicidio en El invencible verano de Liliana, publicado en 2021, y que recibió múltiples premios, incluido el Pulitzer y el Xavier Villaurrutia. 

Liliana Rivera Garza era estudiante de arquitectura de la UAM Azcapotzalco cuando, la madrugada del 16 de julio de 1990, fue víctima de feminicidio por parte de su expareja Ángel González Ramos, quien “se dio a la fuga y hasta el día de hoy permanece fuera del alcance de la ley, en ese limbo retorcido, donde perviven los crímenes sin castigo, a lo que llamamos impunidad”, dijo la escritora.

Rivera Garza abrió la reflexión sobre los procesos de espera y su consecuente violencia. Relató cómo, tras el feminicidio de Liliana, pasaron cuatro meses hasta que la fiscalía expidiera una orden de aprehensión en contra del feminicida.

Cristina dijo que optó, a través de la escritura, por enfrentar la memoria y la verdad que le fue arrebatada por la impunidad tras el feminicidio de su hermana. Añadió que, haber escrito este libro le supuso una manera de confrontar e incomodar al feminicida y a sus cómplices, rescatando la palabra, los afectos, los sueños y las vivencias de su hermana.

Público aplaude durante conferencia de Cristina Rivera Garza sobre el feminicidio de Liliana en la Sala Miguel Covarrubias de la UNAM
Asistentes de la conferencia. Foto: Ariel Estrada

“Quería que todos ellos supieran que Liliana había sobrevivido tanto al silenciamiento forzado del Estado como al acallamiento cobarde del feminicida y su círculo, incluso a la mudez perpleja de sus deudos. No me amparaban las leyes ni los ministerios públicos ni las sentencias judiciales, pero tenía lenguaje”, dijo.

“Ansiaba que su madre y sus hermanas, que sus sobrinos y primos, que sus vecinos y colegas y amigos, de todos aquellos que a lo largo de los años lo habían protegido y se habían protegido a sí mismos a través de esa protección, se enfrentaran ahora a la verdad, a nuestra verdad, a la verdad de Liliana”, afirmó, reiterando el carácter del libro como una herramienta contra la impunidad, no solo en cuanto al texto, sino también al diseño del mismo.

En las ediciones para México de El invencible verano de Liliana, aparece una foto de Liliana en la portada. Lleva unos lentes redondos, al igual que sus arracadas color oro, y un gesto sereno de sonrisa apenas levantada. La imagen se repetía en las butacas, pues decenas de asistentes lo llevaban consigo.

Asistente sostiene El invencible verano de Liliana tras conferencia de Cristina Rivera Garza en la UNAM
Asistente con el libro El invencible verano de Liliana. Foto: Ariel Estrada

El expediente

En el libro, la autora expone su experiencia durante la búsqueda del expediente judicial del caso, casi 30 años después del crimen. Narró haberse encontrado frente  a un archivo integrado apenas por unas cuantas hojas y unas “grapas carcomidas por el óxido del tiempo”. Este archivo, dice Rivera Garza, fue la primera manifestación de impunidad tras el feminicidio de su hermana.

“Algunos de los lectores de El invencible verano de Liliana han señalado, con justa razón, que el tema del expediente, presente desde el inicio del libro, se diluye sin demasiada explicación a lo largo de sus páginas […] La presentación y sustracción del expediente en el libro obedeció desde el comienzo, a esa relación orgánica y tensa con la impunidad. Mis decisiones, quiero decir, siendo como eran, literarias, nunca dejaron de ser en su raíz políticas”, explicó.

Explicó su elección por diluir el archivo legal en su relato y recuperar y sostener el archivo personal de cartas escritas por Liliana, como una forma de renunciar a que la narrativa de la justicia quede en manos de un aparato estatal al que no le importan las víctimas.

“La impunidad te transforma en un paria y te marca la frente con el hierro candente del desterrado”, dijo ante la sala. Decidió hablarle de frente al feminicida:  “Mírate, estás fuera ya del amparo del Estado, lejos de la red de protección del patriarcado, te encuentras más allá de la impunidad, expuesto”, señaló.

Cristina Rivera Garza durante conferencia sobre el feminicidio de Liliana en la Sala Miguel Covarrubias
Cristina Rivera Garza sonriendo. Foto: Ariel Estrada

Durante algunas pausas en la lectura, consignas acompañaban el discurso de la autora desde las butacas. Arriba y a la izquierda, en un punto del público que era visitado constantemente por la mirada de la autora. Ahí se encontraba Araceli Osorio, madre de Lesvy Berlín Osorio, estudiante víctima de feminicidio en Ciudad Universitaria, en 2017. Desde aquel lugar en el público donde se encontraba Araceli y otras madres juntas, surgió la consigna final tras cesar el último aplauso: “Liliana no ha muerto, Liliana somos todas”.

Tras finalizar la lectura, la escritora contó que ha estado dedicando su tiempo en conseguir que la UAM Azcapotzalco, casa de estudios a la que pertenecía su hermana, le otorgue el grado de licenciatura post mortem a Liliana. 

“Ojalá que pronto, tal vez en una ocasión parecida a esta, pueda compartirles, que Liliana, a pesar de la voluntad del feminicida, a pesar del silenciamiento patriarcal del Estado, a pesar de la indiferencia civil, a pesar de la complicidad de familiares y amigos del perpetrador, se ha convertido, por fin, en lo que iba a ser: una arquitecta”, dijo. 

Auditorio de la Sala Miguel Covarrubias lleno en conferencia de Cristina Rivera Garza sobre feminicidio e impunidad en la UNAM
Asistentes. Foto: Ariel Estrada

“Por desgracia, somos muchas”

Al terminar el evento, la sala Covarrubias se vació y las voces que corearon las consignas, fueron de las últimas en salir del recinto. Por las escaleras, hacia la salida, vestida de verde muy ligero y chamarra de mezclilla, abandonó la sala Araceli Osorio, la acompañaban Ximena Céspedes, madre de Ana María, víctima de feminicidio cuyo caso continúa sin resolverse aunque el feminicida está en prisión, y Andrea Soto, madre de Verónica Soto asesinada en 2019. 

“Si Lesvy y Liliana se hubieran conocido, esto no les habría pasado”, dijo Osorio.

Hace unos años, cuando Cristina terminaba de escribir el libro El invencible verano de Liliana, la escritora mencionaba lo poco común que era hablar abiertamente de la violencia en los años en que Liliana fue víctima de feminicidio. Pero el tiempo ha permitido que hoy en día incluso haya un lenguaje para nombrar las violencias de género y evita que los feminicidas pierdan la certidumbre de que se mantendrán impunes, dijo Araceli.  

Araceli Osorio, madre de Lesvy Berlín, tras conferencia de Cristina Rivera Garza sobre feminicidio y memoria en la UNAM
Araceli Osorio. Foto: Ariel Estrada

Andrea Soto, madre de Verónica, pasante de la carrera de enfermería en la UNAM y víctima de feminicidio en noviembre de 2019, dijo que también ha intentado conseguir el título póstumo de su hija con las autoridades de la Facultad de Enfermería y Obstetricia. 

Para Soto, obtener el título sería una forma de reivindicar otros procesos de justicia a la memoria e historia de Verónica. Sin embargo, a casi siete años del feminicidio, dicho título sigue sin ser otorgado por las autoridades. “Para traerlas del olvido, hay que hablar de ellas en presente”, reflexionó. 

Andrea Soto, madre de víctima de feminicidio, afuera de la Sala Miguel Covarrubias en la UNAM
Andrea Soto. Foto: Ariel Estrada

“Por desgracia, somos muchas; por fortuna, nos encontramos”, señaló Cristina Rivera Garza durante la conferencia, recordando que la búsqueda de justicia no es un acto solitario sino un esfuerzo colectivo. 

Rivera Garza señaló que la impunidad es la encarnación constante del destierro y la orfandad para las familias de las víctimas: “Si quisieran olvidar enterrando esta historia en el silencio pétreo del Estado, ahí está El invencible verano de Liliana, para recordarles que eso ya no es posible”.