Redada en una fiesta hippie: contracultura y represión en los setenta

La obsesión del periodista Rafael Cabrera por hurgar en los archivos del pasado, lo llevó a finales de 2013 a encontrar las primeras pistas de una investigación que le tomó trece años y que culminó en su nuevo libro Redada en una fiesta hippie (Debate, 2026). La obra, que reconstruye la historia de una detención arbitraria ocurrida durante una fiesta en una casa de Lomas de Chapultepec —una exclusiva zona de la Ciudad de México—, fue presentada en el marco de la Fiesta del Libro y la Rosa 2026 en el Centro Cultural Universitario.

El autor, acompañado de Andrés Ramírez, director editorial de la División Literaria y Bolsillo en Penguin Random House, y de Enrique Calderón, director literario de Debate —sello bajo el que salió el libro— contó que las primeras piezas de esta historia las encontró en el Archivo General de la Nación cuando revisaba las fichas que había elaborado la extinta Dirección Federal de Seguridad sobre el cineasta Alejandro Jodorowsky. Entre los documentos que halló había un listado con los nombres de decenas de personas detenidas la madrugada del 12 de febrero de 1971 en Paseo de la Reforma 395, en Lomas de Chapultepec. En las hojas figuraban personajes como Isela Vega, José Alonso y Helen Escobedo, pero no se especificaba el motivo de la detención.

Días después Cabrera acudió a la Hemeroteca Nacional de la UNAM, donde localizó una portada del periódico La Prensa con el titular: “Redada en una orgía hippie”. Luego pidió los ejemplares de otros periódicos publicados ese mismo día y confirmó que había una historia que contar. “Me puse a buscar todos los periódicos y la verdad es que dije: `aquí hay una historia`… además cómo lo habían abordado los medios en ese momento, pues era muy amarillista, un abordaje muy moralino por así decirlo y decidí ahí comenzar a reconstruir la historia”, relató el autor.

A través de una investigación de trece años, que incluyó la búsqueda en archivos y entrevistas con los involucrados, el autor reconstruye un hecho que fue retratado en los medios de la época como un escándalo mediático, con un enfoque moralista para criminalizar a la juventud y la contracultura de aquel tiempo. 

“(La historia) es un cruce de muchos personajes, todas víctimas del Negro Durazo (jefe de la policía capitalina), todas víctimas, un poco, de la famosa guerra contra las drogas y que al final del día son jóvenes que traen el pelo largo, se visten de mujer, se desnudan en las obras de teatro, consumen marihuana, lo que sea, pero al final del día, todos, en cierta medida un poco son contra el sistema, por así decirlo”, explica Cabrera, quien también es mentor en la Unidad de Investigaciones Periodísticas (UIP).

El público escucha atento sobre la historia de la fiesta que se expone en el libro. (Foto: Adriana Kong)
El público escucha atento sobre la historia de la fiesta que se expone en el libro. (Foto: Adriana Kong)

Un dispositivo de memoria

Enrique Calderón señala que la obra funciona como un dispositivo de memoria que expone la represión estatal y el autoritarismo sistémico. “(La casa) es un punto de partida para contar una historia mucho más grande que la propia fiesta y a mí, como les digo, me interesa quedarme con esta idea del dispositivo y del artefacto, porque el libro en sí mismo es un es un dispositivo de memoria”, expresó. 

También destacó la habilidad de Cabrera para investigar en los archivos históricos. “Hay un trabajo de archivo verdaderamente impresionante, minucioso, se notan las horas acá en la hemeroteca, está hecha de muchos hallazgos, de huecos, de coincidencias, también muchas de ellas afortunadas y ahí es donde también el libro encuentra una mezcla entre el rigor y un dejarse ir por la propia fiesta”.

El autor logró construir la historia y sus personajes, resaltó Calderón, no sólo a partir de los documentos, sino también a través de las herramientas narrativas: las voces, las escenas y los ritmos. “Es muy muy atractivo, muy placentero como en la lectura, uno siente que está ahí. Uno puede sentir pues el olor de la mota, escuchar la batería de Víctor Herrera, sentir la vergüenza de un hombre que llega vestido de Hamlet a la fiesta, sin darse cuenta de que no era una fiesta de disfraces”.

Enrique Calderón, encargado de editar la historia, contó detalles de la historia. (Foto: Angie Mar)
Enrique Calderón, encargado de editar la historia, contó detalles de la historia. (Foto: Angie Mar)

Andrés Ramírez también destacó la técnica narrativa de Rafael para lograr recrear una época a través de una “minuciosidad precisa” sobre cada detalle de los protagonistas de la casa, de la situación y del contexto. 

“Es un trabajo de investigación realmente portentoso porque fueron muchas entrevistas, un seguimiento muy obsesivo de todas las 150 personas que están en esa lista que originaron este libro y el chisme, o sea, el reportero como un gran chismoso”, destacó Ramírez.

Además, precisó, el libro logra retratar con éxito la contracultura de los años setenta y la “corrupción rampante” de la época, especialmente en la forma en que se fabricaron acusaciones contra los asistentes. También resaltó el lamentable papel de los medios de comunicación, quienes se dedicaron a estigmatizar a los jóvenes.  “Eso es de lo más notorio del libro, justo la cobertura mediática que hacen en ese momento de la fiesta y de los siguientes días, explotándolo al máximo. La estigmatización de la gente que fuma mariguana”, lamentó Ramírez.

Andrés Ramírez destacó la investigación que realizó Rafael para su libro. (Foto: Adriana Kong) 
Andrés Ramírez destacó la investigación que realizó Rafael para su libro. (Foto: Adriana Kong) 

El primer detenido de la fiesta 

Uno de los momentos más emotivos del evento fue la intervención de Eduardo Ruiz Saviñón, quien fuera uno de los protagonistas de la redada. Ruiz, que estuvo sentado en la primera fila durante el evento de presentación, recordó cómo fue “apañado con ametralladora” por ir a su auto a cambiarse un disfraz para la fiesta que en un principio prometía ser de disfraces y en la que, para su sorpresa, fue el único que llegó con una caracterización.

“Fue un ataque claramente político de Echeverría… una de las tantas cosas que hizo el gobierno para ir contra la música, contra la revelación, contra el rock”, afirmó Eduardo, desmintiendo con tono humorístico unas acusaciones de la época sobre la posesión de kilos de droga en su automóvil.

Rafael Cabrera agradeció la asistencia de Ruiz Saviñón y lamentó que la estigmatización mediática y social hacia los jóvenes sea un patrón que se sigue repitiendo en la actualidad. “Como que siempre se van a estar repitiendo este tipo de cosas y como sociedad hay que ver cómo estamos representando ciertas sociedades, a la juventud, en donde siempre se va a buscar descalificarlos primero antes de tratar de entenderlos”, expresó.

Eduardo Ruiz Saviñon contó detalles de su detención en la fiesta en Las Lomas. (Foto: Víctor Landez)
Eduardo Ruiz Saviñon contó detalles de su detención en la fiesta en Las Lomas. (Foto: Víctor Landez)