Nadie está exento de caer en desinformación. En eso coincidieron especialistas de verificación que impartieron los talleres “¿Cómo sé que lo que me dices es cierto?” y “¿Somos lo que hablamos?”, convocados por la Unidad de Investigaciones Periodísticas (UIP) en el marco de la Fiesta del Libro y la Rosa 2026.
Ante la incertidumbre informativa que atravesamos debido a la saturación de contenido, la UIP buscó abrir el diálogo sobre el impacto de la desinformación y las publicaciones engañosas.
Periodistas de AFP Factual, de la Agence France-Presse (AFP), Verificado MX, el único medio en México especializado en verificación de hechos, y El Sabueso, la unidad de verificación de Animal Político, destacaron que las personas consumidoras de contenidos no pueden confiar en toda la información que reciben. Añadieron que es necesario contar con herramientas y capacidades para distinguir la información útil y real de las mentiras y embustes que nos rodean.
Durante el taller “¿Somos lo que hablamos?, la periodista Daniela Mendoza, directora de Verificado MX, señaló que “estamos en una selva digital”, en donde somos vulnerables a palabras, imágenes y contenido creado para generar interferencias en la información que compartimos, manipular la toma de decisiones de las personas usuarias y debilitar la organización social. Por lo cual, insistió en que es indispensable dudar y ser críticos ante el contenido que se nos presenta.
Además de encontrar desinformación en publicaciones hechas por gente desconocida y difundida en redes sociales mediante cadenas en chats familiares, también estamos expuestos a encontrar información de mala calidad en videos de redes sociales, memes en discursos políticos, manifestaciones y conversaciones de la vida cotidiana.
Gogo Ortiz, fact checker de Verificado MX, explicó que la infodemia “es la propagación acelerada de ciertos contenidos ya sean verdaderos o falsos, que dificultan la toma de decisiones” en un contexto de sobreabundancia de información, mientras que la desinformación es un contenido falso o engañoso difundido de forma deliberada y presentado como una verdad para influir en las creencias o decisiones de las personas.

Las especialistas explicaron que hay distintos tipos de contenido desinformante. En primer lugar, el contenido falso es completamente inventado. El contenido engañoso muestra datos reales con interpretación manipulada. Por otro lado, el contenido impostor, en el que alguien suplanta la identidad de medios o fuentes oficiales y por último, el contenido satírico, que se presenta en situaciones humorísticas y se toman como reales.
Durante su taller, el coordinador editorial en español del Departamento de Verificación Digital de la AFP, Miguel Bravo, compartió que “ahora la forma en la que nos informamos es a través de redes sociales. [Los] periódicos tradicionales están perdiendo suscriptores y otros [como] la radio, la televisión y la red social se ha vuelto como la arena en donde todos opinamos, criticamos y ponemos contenido”, por lo que estos espacios digitales no garantizan información verificada ni contexto suficiente para para que las personas puedan formarse un criterio fundamentado.

Por su parte, Luz Rangel de “El Sabueso”, hizo una distinción entre la desinformación, cuya intención es engañar o mentir deliberadamente, y la misinformación, frases, datos, audios, imágenes o videos que alguien difunde sin la intención de engañar, pero que también desinforman.
Rangel señaló que en la unidad de verificación de Animal Político no utilizan el término “fake news”, ya que políticos como AMLO o Donald Trump lo han usado para demeritar la labor periodística, por lo que utilizan los términos antes mencionados.
Las noticias, como mencionó Gogo Ortíz, son estímulos que entran por el cerebro y luego pasan por un filtro de emociones, en el cual las personas pueden experimentar miedo, enojo, sorpresa, entre otras, y durante el cual se apaga el análisis crítico.
Después, aparece un sesgo de confirmación, es decir, “aceptamos sin dudar todo lo que hay en esa noticia”, ya sea porque hay una alta disponibilidad del contenido, porque son declaraciones de autoridades o porque tiene muchos likes.
Cómo detectar información falsa
Miguel Bravo hizo énfasis en que la información falsa tiene pistas evidentes ante las que debemos estar alerta: títulos apremiantes o exagerados, mención de emociones en vez de hechos, emisores anónimos o por el contrario aparece el término “autoridad”, pero no hace mención de alguna en específico y teorías conspirativas.
Para ejemplificarlo, compartió un caso que verificaron en la AFP sobre contenido de TikTok con el título “Llega al territorio estadounidense y tu futuro cambiará“, en el que se explicaba un falso proceso de migración con la promesa de una vida mejor para personas de Venezuela, El Salvador, Honduras y México. La gente que creyó en el engaño tuvo consecuencias con los agentes migratorios al llegar a la frontera. Así, la información falsa se aprovecha de la vulnerabilidad de las personas y afecta la realidad de las mismas.

Lo que los especialistas en verificación recomendaron para consumir información de manera crítica y evitar ser víctima de las mentiras de internet o propagarlas, es que antes de creer o compartir determinada noticia se cuestionen los siguientes aspectos:
¿De dónde viene esa información?: Lo más importante es saber de dónde viene la información para identificar si es de una fuente confiable o busca despistar la atención del consumidor.
Por ejemplo, frente a una cadena de WhatsApp sobre alguna cura, lo primordial es validar los datos: ¿lo dice un profesional o autoridad sanitaria?
¿Quién lo dice y cuáles son las pruebas?: Una de las estrategias más comunes para engañar es mediante identidades falsas. Una noticia real debe describir la fecha, el lugar, el nombre de las personas involucradas que validan la información y la autoridad que comparte los datos. Si el sitio o perfil de quien comparte no contiene estas características, se trata de desinformación.
¿Qué ganan quienes propagan esta información?: Durante procesos electorales o crisis de salud, como fue el caso de la pandemia, hay gente que se beneficia de engañar y propiciar fraudes entre la población. Por eso, si encontramos recetas milagrosas o formas de ganar dinero en internet a cambio de nuestros datos personales, es posible que se trate de un fraude.
¿Cómo me hace sentir esto?: El combustible de la desinformación son las emociones de quienes las consumen, por eso, es indispensable detenernos a pensar qué nos provoca nuestro algoritmo. Éste se encarga de mostrar contenido específico diseñado para cada uno de los usuarios de las redes sociales y nos lleva a consumir solo el contenido que nos gusta, con el que coincidimos y que no se aleja de nuestras propias creencias.
Esto representa un grave peligro, debido a que nuestras plataformas impiden ver el panorama completo.
¿Hay alguien más hablando de esto?: Si ningún otro medio de noticias, autoridad o página oficial está compartiendo información similar, posiblemente sea desinformación.
Herramientas ante la desinformación
Las especialistas de Verificado sugieren usar el sitio Google Fact Check Tools, donde las personas pueden encontrar noticias verificadas. En adición, Miguel Bravo sugiere utilizar Google Lens para hacer búsqueda inversa de imágenes y videos sospechosos, es decir, localizar su origen.
Luz Rangel explicó que es fundamental alertar a familiares y conocidos de manera directa cuando se encuentran ante información falsa o engañosa, según sea el caso, priorizando la escucha respetuosa a la otra persona para que explique por qué esa noticia le pareció relevante.
Posteriormente aconsejó mostrar la evidencia existente de por qué esa información no es verídica y por último, hacer una revisión en conjunto del tema para confirmar la información existente.
La empatía es primordial para combatir colectivamente la desinformación. Por tanto, “es nuestra responsabilidad consumir información verificada y darle el tiempo que requiere la nutrición informativa”, aseguró Daniela Mendoza.

