“La tierra viene y cuenta lo que los gobiernos niegan”: Dolores Reyes

“Nosotros habitamos y pisamos una tierra que está alimentada por nuestros cuerpos arrebatados. Esos cuerpos, que se hicieron materia y tierra, muchas veces vuelven para contar la verdad. Esa verdad es tan enorme y tan terrible que nunca se la puede callar”, mencionó la escritora Dolores Reyes sobre la relación existente entre la tierra y el territorio en sus novelas. 

La autora argentina de las novelas Cometierra (Sigilo, 2019) y Miseria (Alfaguara, 2023), se presentó el pasado abril en el marco de la Fiesta del Libro y la Rosa 2026 que se llevó a cabo en el Centro Cultural Universitario de CU.

Debido a la reciente adaptación de su novela Cometierra a una serie de streaming, así como a la censura del libro por el gobierno  de Argentina, encabezado por Javier Milei —al considerarlo contenido pornográfico—, su literatura tomó fuerza en el contexto internacional, como una muestra de la urgencia que existe para hablar sobre las violencias de género y las desapariciones en América Latina y el mundo, mencionó Julia Santibíañez durante la mesa “Mujeres dentro y fuera de los libros”, junto a Selva Almada y Dolores Reyes

En una entrevista para Corriente Alterna, la escritora reflexionó sobre la relación entre las personas y los territorios que habitan. También explicó por qué sus libros dialogan con Latinoamérica —y especialmente con México—, la urgencia de abordar las distintas violencias que atraviesan los cuerpos, así como la importancia de la ficción y de su propio proceso de escritura.

Dolores Reyes escritora de Cometierra y Miseria junto a Selva Almada y Julia Santibañez en la Fiesta del Libro y la Rosa
Julia Santibáñez, Dolores Reyes y Selva Almada en la mesa “Mujeres dentro y fuera de los libros” de la Fiesta del Libro y la Rosa 2026. (Fotografía: Sthefany Canales)

-¿Cómo tus libros dialogan con la crisis de desapariciones en México? 

Bueno, el tema central de Cometierra es intentar aunar tierra, justicia y desapariciones. Cometierra es una suerte de vidente o médium que come de la tierra que habitó una persona que ya no está y devuelve lo que la tierra le muestra con palabras muy cuidadas hacia quienes están buscando. Hacia quien le falta una hija, un hijo, un hermano, una madre. Entonces, el tema de los femicidios y de las desapariciones es absolutamente central y medular en las dos novelas, tanto en Cometierra como en Miseria.

-Actualmente (vemos) que los gobiernos están modificando las cifras de los desaparecidos, tanto aquí en México como en Argentina, ¿crees que si las cifras que ellos dan fueran reales seguiría siendo necesaria una Cometierra? 

No, yo sueño con el día en que no exista más este personaje porque no es necesario. Porque no nos interpela, pero estamos tan lejos de eso.

En Argentina se postulan 30 mil desaparecidos porque los gobiernos responsables del terrorismo de Estado nunca abrieron los archivos y nunca dijeron que hicieron con esos cuerpos.

Un ejemplo es muy cercano y muy reciente. En el centro clandestino de detención y exterminio de La Perla, que hace 50 años el gobierno de Argentina dice que no hubo desapariciones, [ahí] encontraron al primo de mi papá, que era un familiar nuestro que lo hemos buscado toda la vida, que tiene cinco hijos que lo buscaron toda su vida y el gobierno siempre negó que hubiese habido [alguien] ahí. Algo que se declaró incluso en el juicio de la Megacausa de La Perla —un proceso judicial llevado en Argentina por los crímenes de lesa humanidad ocurridos durante la dictadura—: que había más de 500 fosas irregulares dentro de ese predio militar. Bueno, la tierra viene y cuenta lo que los gobiernos niegan. 

-En la novela Cometierra existe una conversación entre la protagonista, la tierra y el territorio. ¿Por qué la necesidad de focalizar esta conversación en el tema de las desapariciones?

Es lo que la tierra le muestra. Ahí hay algo que está de alguna forma tan urgente, tan político, tan negado, tan silenciado. No es cualquier tierra la que se come. Le llega una tierra particular que habitó una persona. Hay ahí una suerte de clave. Es una persona que ha sido violentada y eso es la urgencia de lo que la tierra le está mostrando. 

Cometierra no elige en ese sentido. No podría. Una y otra vez elige comer tierra, tragar un puñado y devolverle a una persona parte de su historia, parte de su memoria, su identidad y devolverle a alguien que está buscando el cuerpo de su ser querido.

Dolores Reyes escritora de Cometierra y Miseria junto a Selva Almada y Julia Santibañez en la Fiesta del Libro y la Rosa
Dolores Reyes (centro), Julia Santibáñez (izquierda) y Selva Almada (derecha) al terminar la mesa “Mujeres dentro y fuera de los libros” en la Fiesta del Libro y la Rosa 2026 (Fotografía: Sthefany Canales)

-En la adaptación de la serie Cometierra aquí en México, ¿cómo dialogan estas adolescencias, estas vivencias, en el contexto mexicano? sobre todo con las desapariciones.

Me parece que dialoga de una forma muy potente, ¿no? Esta posibilidad de acompañar la serie y ver ahí a una mujer buscadora, una rastreadora, porque Cometierra es eso.

Quizás incluso [las juventudes] tengan la posibilidad de que vuelvan a mirar al mundo y sean mucho más empáticas con las rastreadoras y no las dejen solas. Siento que mucho tiempo estuvieron muy muy solas. Pienso en Marisela Escobedo –una madre que fue asesinada en el estado de Chihuahua mientras buscaba al feminicida de su hija–, entre tantas otras. Entonces, en realidad es un problema de todos, así que todos tenemos que acompañarlas y exigir con ellas. 

-¿Crees que este acompañamiento hace que Cometierra no se vuelva en una superheroína?

Yo siento que nunca fue una superheroína. Tiene un don que es muy chiquito, muy acotado, que es comer tierra y poder ver los últimos momentos de vida de alguien, poder rastrearlo, poder ayudar a las mamás a recuperar a esas chicas que les están faltando.

Pero no es que sale volando y para las balas con el pecho. El tema es que en nuestras sociedades con estas problemáticas, bueno, ese don se resignifica y se vuelve necesario.

-¿Cómo piensas que sería Cometierra en otras partes del mundo?  En Gaza, por ejemplo.

-Esa sí que es una pregunta terrible. Pienso que quizás ni siquiera estuviera viva porque en Gaza es un genocidio sistémico. Es en donde se busca arrasar una población, un legado, una nación, una cultura, un nombre en donde hay también poetas, médicos, periodistas. Son niños, bebés día a día borrados de la faz de la tierra. Entonces, me parece que ni siquiera podría sobrevivir en Gaza.

Dolores Reyes escritora de Cometierra y Miseria en conversación con Selva Almada en la Fiesta del Libro y la Rosa
Dolores Reyes y Selva Almada comparten ideas en la mesa “Mujeres dentro y fuera de los libros”. (Fotografía: Sthefany Canales)

La necesidad de la ficción

La autora argentina destaca que sus relatos generan una conexión emocional con los lectores, permitiéndoles identificarse con las víctimas y concebir la posibilidad de un cambio positivo. Además, a través de sus obras, se busca romper con estereotipos sobre la mujer y la juventud, representando una amplia diversidad de experiencias y voces.

¿Cuál es la importancia de utilizar la ficción para abordar temas como los desaparecidos, la guerra, los problemas medioambientales? 

La ficción tiene una potencia impresionante a la hora de abordar temas que son problemáticas sociales abiertas. Señala con una potencia increíble a esas fallas de nuestros sistemas democráticos que no deberían ser tales. Tiene ahí una suerte de potencia de señalamiento, sobre todo con problemas de los que no nos queremos hacer cargo. Además es increíble también el poder de identificación que tiene con la gente, que es muy distinto quizás al ensayo que pasa por otro lado, por un lugar mucho más emocional y sensible y conmovedor.

-¿Te han contado tus lectores cómo les ha conmovido la historia?

Un montón de veces, sí. Se acercan en estas ferias mujeres y me cuentan que están criando a sus sobrinos porque la hermana fue víctima de violencia. Me vienen a buscar chicas que me cuentan la historia de alguna amiga, alguna compañera de colegio. Es increíble los rebotes que esta historia que es ficcional tiene con la realidad.

Cuando salió Cometierra como cuando salió Miseria, mucha gente me venía a buscar para que las contactara con la vidente. Pensaban que Cometierra en serio existía. Incluso me preguntaban a mí si tenía el don de comer tierra y poder rastrear. 

-¿La ficción es una manera también de esperanza?

Sí, quizás esos imaginarios que podemos llegar a construir sean realidades el día de mañana. Como un motor o al menos una forma de pensar un cambio posible. Entonces, si lo podemos pensar, quizás lo podamos construir y llevar adelante. 

Dolores Reyes en firma de sus libros Cometierra y Miseria en la Fiesta del Libro y la Rosa
Dolores Reyes firma su novela Miseria. (Fotografía: Sthefany Canales)

-¿Crees que falta representación de algún tipo de adolescencias y niñeces en la literatura? 

Yo siento que muchas veces se construyen estereotipos. Y hay tanta diversidad de pensamiento, de acción, como hay tantas mujeres en el mundo. No solo adolescentes. 

Pienso en la Tina, que se hace una mujer madura, que tiene un montón de conocimiento, que viene de otros lugares. O la señora de los panes, que incluso es una mujer adulta mayor y que tiene una voz muy importante para Cometierra. Sabe muchísimo, y también problemas de otra cultura, que es una cultura mucho más oral y son muy importantes en su vida. 

Entonces, me gusta mirar todo el abanico de la forma de ser mujer en el mundo y de alguna forma construir personajes desde ahí. Incluso las malas. Aparece Madame que es una mujer con mucho más poder y mucha más experiencia que Cometierra y es un personaje terrible. 

-Además de las desapariciones y los feminicidios, ¿qué otras cosas urgentes encuentras tú que transmites en tu escritura?

En Miseria hay todo un planteamiento de la violencia económica, las violencias laborales, las violencias obstétricas, que han estado negadas y silenciadas durante cientos de años y que tantas consecuencias nefastas han tenido para nuestros cuerpos, para el cuerpo de nuestros hijos. Así que siento que cada vez que empiezo a escribir una novela, miro la sociedad y aparecen nuevas violencias y de alguna forma las transito. Distintas, porque las violencias van mutando y porque las sociedades también van mutando. 

-En este tema de las urgencias y las violencias, ¿podrías compartirnos un poco de tu nueva novela? ¿Qué se espera de estas urgencias? 

La nueva novela. Bueno, hay ahí una forma de ver justamente las violencias sobre el mundo de las infancias y las adolescencias. Que yo siento que no estaba ni en Cometierra ni en Miseria y que recién ahora ha aparecido, pero que ha aparecido con todo, entonces me interesa abordarla. Me interesa abordarla desde la voz de la señora Ana, pero me interesa también abordarla desde Cometierra mirando al pendejo* muy preocupada.

Y otro personaje que quiero mucho, que es absolutamente nuevo, que aparece en esta tercera novela. 

Dolores Reyes junto a los lectores de su novela Cometierra y Miseria en la Fiesta del Libro y la Rosa
Dolores Reyes junto a sus lectores (Fotografía: Sthefany Canales)

-¿Puedes contar un poco de tu proceso de escritura?, ¿Cómo tú atraviesas y plasmas el tema de los feminicidios?, ¿Cómo dejar la voz a los personajes y solo acompañarlos?

Si a mí me parece fundamental esto. Bueno, ni Cometierra ni Miseria son mi experiencia, sino que son personajes que yo tuve años para construirlos. Entonces, tienen una experiencia muy distinta, incluso tienen una edad muy distinta, tienen lecturas distintas, tienen vivencias distintas. Y un poco mi trabajo es correrme yo y dejarlas a ellas. Que rebotan con la voz de tantas pibas que en realidad no están y no pueden contar sus historias.

Ahí hay un juego de representación que me interesa muchísimo y que es incluso con un material muy difícil como la palabra. Tenemos que traer todo esto en la cabeza de los lectores.

-¿Qué te gustaría que los lectores se llevarán de tus historias?

Una desnaturalización de estas historias. En el sentido de que una a veces incluso inconscientemente se acostumbra a que un día [quien desaparece] es una mujer, otro día es otra, son 15, son 17 y es como que sigue adelante y normalizando esto, incluso como un método de defensa ante el horror.

Bueno, me encantaría que mis libros vuelvan absolutamente sensible esas percepciones, que vuelvan a sentir esta tragedia en su dimensión más profunda, porque de esta forma pueden intervenir en la sociedad con toda la potencia que estos temas se merecen.

Dolores Reyes firma su novela Cometierra en la Fiesta del Libro y la Rosa
Dolores Reyes escribe una dedicatoria en su novela Cometierra. (Fotografía: Sthefany Canales)