México es un país profundamente injusto y groseramente desigual. A pesar del abuso de poder, la arbitrariedad y el despotismo, la dignidad permanece y reclama frenar lo intolerable.
La logística de vacunación, centralizada por el gobierno federal, y la interrupción del flujo de las vacunas que llegan al país han contribuido a que la inmunización avance a paso lento.
A la pandemia activa de COVID-19 habrá que sumarle otro problema de salud pública: las secuelas. Seis de cada 10 personas recuperadas padecerán secuelas de distinta gravedad, la mayoría de ellas reversibles con tratamiento o rehabilitación.
Dos de cada 10 personas que fueron intubadas sobrevivieron al COVID-19. El 13 de enero de 2021, la Secretaría de Salud registraba un millón 571 mil personas positivas a COVID-19.
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