México es un país profundamente injusto y groseramente desigual. A pesar del abuso de poder, la arbitrariedad y el despotismo, la dignidad permanece y reclama frenar lo intolerable.
Antes de que la Covid-19 reclamara la atención nacional, un grupo de familias de niños enfermos de cáncer denunció el desorden en torno al abasto de medicamentos.
Miranda “N” es médica residente en el Hospital General de Atizapán, en el Estado de México, teme por sus padres que pertenecen a la población vulnerable.
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