México es un país profundamente injusto y groseramente desigual. A pesar del abuso de poder, la arbitrariedad y el despotismo, la dignidad permanece y reclama frenar lo intolerable.
Entre 1985 y 2022, más de medio millón de personas que recibieron entrenamiento militar volvieron a las calles sin que exista algún mecanismo de seguimiento y control. Exmilitares entrevistados por Corriente Alterna cuentan cómo enfrentan al desempleo, la precarización y las ofertas de incorporarse al crimen organizado.
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