México es un país profundamente injusto y groseramente desigual. A pesar del abuso de poder, la arbitrariedad y el despotismo, la dignidad permanece y reclama frenar lo intolerable.
Colectivos otomíes en la capital del país enfrentan la contingencia sanitaria sin techo firme ni servicios de salud. Su único apoyo es la solidaridad grupal
A la violación de derechos laborales que enfrentaban de forma previa, las mujeres periodistas mexicanas suman otras formas de violencia por la pandemia
Los fans del K-Pop sabotean sistemas de vigilancia y expresiones de odio en las redes sociales. En México, esperan su chance para entrar a la arena pública.
El ingreso gradual a la “nueva normalidad” aumenta el riesgo de padecer ansiedad, depresión y trastorno por estrés postraumático. ¿Hay forma de adaptarnos a esta nueva realidad con un impacto mínimo sobre nuestra salud mental?
Muchos médicos han enfermado y han regresado luego de recuperarse; otros han interrumpido su jubilación y ahora arriesgan su vida en la primera línea de combate. Desde allí piden no bajar la guardia.
El brote de Covid-19 en la Fundación Concepción Béistegui se ocultó por un mes, y cuando fue reconocido, decenas de residentes y empleados habían enfermado.
Antes de la pandemia había unas 2 mil 200 Unidades de Cuidados Intensivos (UCI’s). Las proyecciones más pesimistas preveían que México iba a necesitar hasta 15 mil UCI’s para atender a pacientes graves del nuevo coronavirus. A toda velocidad se han “reconvertido” desde clínicas hasta autódromos en “centros covid” para sumar poco más de 8 mil 400 UCI’s.
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