Artes y artistas, pensamientos y pensadores, públicos creativos y creadores en público. Contar lo terrible y expresar lo maravilloso por medio de ese pez resbaladizo: la belleza.
Cómo no pudo estudiar letras, Graciela Iturbide entró a la escuela de cine de la UNAM para enfocarse al guion. Un día descubrió que su pasión era la foto.
El jurado destacó la habilidad del autor para describir un evento cultural e integrarlo con su voz interior. Transmite no solo lo que observa, sino lo que le evoca, tendiendo un puente con la audiencia y despertando inquietudes. Su capacidad de síntesis se refleja en ocho estampas que abordan, con sensibilidad y firmeza, la violencia contra la mujer.
El jurado consideró que revela una investigación sólida y una escritura cuidada, con gran capacidad para conmover a partir de hechos ampliamente conocidos, pero desde la mirada de esta generación.
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